sábado 13 de abril de 2024

Facultades extraordinarias: ¿Una solución o un peligro totalitario?

martes 06 de febrero de 2024

 

En el contexto actual de Argentina y con mayor intensidad en los últimos días, se ha planteado la idea de otorgar facultades extraordinarias al presidente Milei, idea volcada en el DNU que esta próximo a debatirse en forma particular en el Congreso Nacional. Esto me hace reflexionar sobre los peligros que implica ceder tanto poder a una sola persona en el ámbito político.

Los defensores de esta medida argumentan que permitiría una mayor libertad de acción para tomar decisiones en beneficio del pueblo, mientras que sus detractores advierten sobre los peligros de un poder concentrado y la vulneración de los derechos individuales.

Si bien el presidente Milei ha logrado captar la atención de muchas personas con sus discursos provocadores y su visión económica audaz, es importante recordar que la democracia se sustenta en la división de poderes y en los controles institucionales que garantizan un equilibrio y una pluralidad de voces.

Conceder facultades extraordinarias al presidente podría abrir la puerta a un escenario peligroso.

En una democracia, es fundamental respetar los principios que la sustentan: la división de poderes y los controles institucionales y la propuesta de “facultades extraordinarias”, es sumamente preocupante y contraria a los valores democráticos que tanto nos costó construir.

Las facultades extraordinarias consisten en otorgarle al poder ejecutivo un amplio margen de acción, permitiéndole tomar decisiones sin necesidad de consultar o rendir cuentas al resto de los poderes del Estado. Históricamente, estas facultades han sido utilizadas en contextos de crisis o guerras, pero otorgarlas de manera indiscriminada a un individuo que no ha sido elegido por el pueblo para asumir tales responsabilidades es algo sin precedentes.

Sin embargo, en el caso particular de Milei, resulta aún más peligroso considerar la posibilidad de facilitarle facultades extraordinarias. Su personalidad desequilibrada y sus constantes exabruptos demuestran una falta de estabilidad emocional y un estilo confrontativo que no son propios de un líder responsable y respetuoso. Estas características hacen aún más riesgosa la posibilidad de que pueda manejar facultades extraordinarias y el peligro que acarrea esto para el pueblo argentino.

Para que una democracia funcione adecuadamente, es necesario que existan límites al poder. La división de poderes asegura que ningún individuo o grupo de poder se adueñe del Estado y tenga el control total sobre él.

Además, cabe mencionar que Milei, si bien es un economista destacado y tiene una serie de seguidores, no ha demostrado tener la experiencia ni el conocimiento necesarios para tomar decisiones de semejante magnitud. La gestión de un país no se limita únicamente a una visión económica, sino que involucra aspectos sociales, políticos, de derechos humanos, entre otros. Conceder esta herramienta a alguien que no cuenta con la amplitud necesaria para abordar estas problemáticas puede llevar a consecuencias impredecibles y perjudiciales para el conjunto de la sociedad.

En lugar de otorgar facultades extraordinarias, es fundamental fortalecer las instituciones democráticas y el diálogo entre los distintos sectores. Es en la diversidad de ideas y en el debate constructivo donde se encuentra la verdadera riqueza de una democracia. Apoyar la figura de un líder con facultades extraordinarias, especialmente uno con características de personalidad desequilibrada, es contraproducente y pone en riesgo el sistema democrático que tanto nos costó construir.

Es por todo esto que resulta imprescindible descartar la propuesta de otorgar facultades extraordinarias al presidente Milei. Debemos defender nuestras instituciones y luchar por una democracia sólida, basada en la participación ciudadana, el respeto a las libertades individuales y la igualdad de oportunidades para todos. Solo así podremos garantizar un futuro prometedor para nuestro país y evitar los peligros que conlleva permitir que un líder con características de personalidad desequilibrada tenga un poder ilimitado sobre nuestras vidas.

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