lunes 23 de febrero de 2026

OPINIÓN

Entre profecías y política: Parravicini, el peronismo y la nueva Argentina

"La política real suele ser menos misteriosa y más sistémica".
jueves 08 de enero de 2026

Desde hace décadas, Benjamín Solari Parravicini ha sido un personaje fascinante en la cultura popular argentina. Conocido como el “Nostradamus argentino”, sus “psicografías” dibujos acompañados de breves textos han sido interpretadas por seguidores y críticos por igual como predicciones de hechos históricos, sociales y políticos del futuro. Entre ellas, algunas han sido asociadas de forma retrospectiva a eventos como exploración espacial o cambios sociopolíticos desencadenados a partir de la captura del dictador Maduro.

En el contexto político argentino actual, algunas de sus frases han circulado en redes como supuestas profecías sobre una Argentina partida por ideas, luchas internas, y el surgimiento de figuras llamadas a “salvar” el país en tiempos de   crisis.

Por ejemplo, una psicografía sobre una división en “dos ideas” y un “fantoche de nueva doctrina” ha sido interpretada por algunos como reflejo de la polarización política que vive el país hoy.

De un peronismo que fue hegemonía a uno en crisis

Durante gran parte del siglo XX y lo que va del XXI, el peronismo fue la fuerza política dominante en Argentina. Su capacidad de articulación entre sectores del trabajo, el Estado y la sociedad le permitió ganar elecciones y consolidar una identidad política profunda, arraigada en barrios, sindicatos y la memoria social.

Sin embargo, en la realidad política de 2025 se observa un desgaste claro. Las figuras tradicionales del peronismo incluida la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner han sufrido retrocesos políticos, pérdida de apoyo en amplios sectores electorales y divisiones internas, como muestra la falta de liderazgo fuerte con respaldo unificado.

Este desencanto no es simplemente coyuntural. Muchos analistas señalan que años de crisis económica recurrente, inflación persistente, alta pobreza y desgaste de las viejas estructuras patronales del peronismo han minado su poder político tradicional.

El auge de nuevas derechas y “el hombre gris” en la política real

Mientras el peronismo se fragmenta, ha ganado fuerza un espacio político distinto: un liberalismo radical-populista, encarnado en la figura del presidente Javier Milei y su movimiento “La Libertad Avanza”. Este espacio no solo ha crecido en intención de voto, sino que ha consolidado mayor presencia parlamentaria y se perfila como una fuerza dominante frente a la debilidad de la oposición tradicional.

Curiosamente, algunas interpretaciones de las psicografías de Parravicini muy populares en algunos círculos de seguidores de Milei asocian la idea de un “hombre gris” llamado a emerger en tiempos de caos con el actual líder libertario. Aunque estas asociaciones son especulativas y altamente subjetivas, reflejan cómo ciertos grupos intentan ligar símbolos proféticos con la experiencia política contemporánea.

Sin embargo, la política real suele ser menos misteriosa y más sistémica. El avance de un líder no es producto de una profecía, sino de circunstancias sociales concretas: una población cansada de crisis económicas, desconfianza en partidos tradicionales, y una crisis de representación que deja espacio para discursos disruptivos y radicales.

La utilización de Parravicini hoy en día, especialmente en sectores del apoyo a Milei, no es neutral. Presentar a un líder como cumplimiento de una predicción mística puede fortalecer identidades políticas y movilizar a quienes ya se sienten fuera del sistema tradicional. Pero esto no prueba que las psicografías predijeran eventos concretos de forma objetiva o que tengan una conexión causal con la política real. En muchos casos, la interpretación depende de quién la hace y con qué intención.

Además, la misma historia política argentina muestra que, más que un destino inevitable, su evolución resulta de dinámicas sociales, económicas e institucionales complejas. El peronismo podría reconfigurarse, resurgir con liderazgo renovado o incluso perder centralidad a favor de nuevas fuerzas, pero todo dentro de procesos políticos y no por cumplimiento literal de profecías.

La comparación entre las predicciones de Parravicini y la actualidad política argentina ofrece un espejo fascinante de cómo símbolos, mística y política se entrelazan en el imaginario colectivo. Sin embargo, más allá de la sensibilidad cultural que estas psicografías despiertan, el panorama político real, la decadencia electoral del peronismo tradicional y el auge de nuevas formas de derecha política, responde a tensiones sociopolíticas profundas y a una larga historia de crisis, frustraciones y cambios en el electorado argentino.

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Esta mezcla entre misticismo y política es parte de la narrativa contemporánea, pero la realidad política siempre la escribe la sociedad y sus instituciones, más que cualquier profecía y menos aún cuando se sospecha que detrás de todo aparato mediático, está un delirante místico que pretende implantar ideas terroristas en el algoritmo social Argentino, para pretender ser el único llamado a salvar del caos y la decadencia.

Pero ya lo decía el general, los pueblos no se suicidan, aunque tengan los políticos que se merecen. Viva Perón "carajo" .

Autor: R.V.