lunes 9 de marzo de 2026

OPINIÓN

8M: cuando el Estado abandona, la violencia avanza

Este 8 de marzo nos encuentra otra vez en las calles y en la palabra, recordando que cada derecho conquistado fue fruto de lucha. Pero también nos encuentra en un momento difícil: con un Estado que se retira de las políticas de género y un presidente que ataca al feminismo, mientras la violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad cotidiana. Porque cuando el Estado abandona, la desigualdad y la violencia avanzan.
domingo 08 de marzo de 2026

El 8 de marzo nos encuentra a las mujeres argentinas frente a uno de los retrocesos más graves en materia de políticas de género desde el retorno de la democracia. Y lo digo en primera persona, como mujer y como ciudadana: hoy estamos más desprotegidas que hace unos años.

El gobierno de Javier Milei decidió desmantelar de manera deliberada políticas públicas que costaron décadas de lucha. La eliminación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación no fue un gesto simbólico: significó el vaciamiento de programas de asistencia, prevención y acompañamiento para mujeres que atraviesan situaciones de violencia.

Pero la violencia no desaparece porque el poder decida negarla. Según el Observatorio Ahora Que Sí Nos Ven, en Argentina ocurre un femicidio aproximadamente cada 31 horas. Detrás de cada cifra hay una mujer asesinada por el solo hecho de ser mujer. Hay familias destruidas. Hay niños y niñas que quedan sin madre. Y hay un Estado que hoy elige retirarse.

A ese retroceso material se suma algo igual de grave: la violencia discursiva. Cuando el presidente ridiculiza al feminismo, desprecia las políticas de género o presenta la lucha de las mujeres como un “curro ideológico”, no está opinando simplemente: está habilitando un clima social donde el machismo se siente legitimado.

Como mujer, sé que las políticas de género no eran privilegios. Son herramientas para salvar vidas. Y también sé —porque nuestra historia lo demuestra— que cada derecho conquistado fue fruto de lucha.

El movimiento nacional y popular siempre entendió que no puede haber justicia social si las mujeres viven con miedo. Por eso este 8M no es solo una fecha en el calendario.

Para muchas de nosotras es un recordatorio de que cuando el Estado abandona, la violencia avanza. Y que los derechos que hoy intentan destruir también se van a volver a defender. En la palabra, en la organización y en las calles.