Opinión
Educación socio-emocional en Formosa: entre la política pública y la prudencia pedagógica
La Resolución N.º 536/19 de la provincia de Formosa puso en letra y mandato algo que muchas escuelas ya venían pidiendo: incorporar de modo intencional y sistemático el desarrollo de las capacidades socio-afectivas y —expresamente— espirituales en el sistema educativo. Eso abre una oportunidad real para que la escuela deje de ser solo transmisora de contenidos y se transforme en un lugar donde los niños y jóvenes aprendan a identificar, gestionar y transformar sus emociones; a construir vínculos solidarios; y a elaborar experiencias de pérdida y duelo con sentido.
Ese enunciado oficial debe leerse como una invitación: las autoridades educativas y los docentes tienen permiso —y responsabilidad— para incorporar prácticas que trabajen lo emocional y lo espiritual, pero esa incorporación requiere claridad conceptual, formación docente, transparencia y límites éticos. No todo lo que se llama “espiritual” o “nueva era” es automáticamente válido para el aula; y no todo lo beneficioso puede sustituir a la intervención profesional cuando hay sufrimiento clínico (trastornos mentales, duelo complicado, riesgo de autolesión). Una política educativa responsable articula apertura con criterios de evidencia y protección. Sobre todo para no dejar colgado los proyectos como el de educación sexual integral en las escuelas, por temor de los docentes o miedo de los padres.
¿Qué deberían pensar y hacer las autoridades?
Marco claro y protocolos: traducir la resolución en lineamientos operativos: qué contenidos son obligatorios (habilidades socioemocionales básicas: identificación emocional, autorregulación, empatía, resolución de conflictos) y qué propuestas quedan como opcionales o extracurriculares (prácticas espirituales, talleres de enfoques alternativos).
Los lineamientos deben exigir consentimiento informado para actividades de corte espiritual o terapéutico y protocolos de derivación a salud mental cuando corresponda.
Formación docente robusta: capacitar a docentes en didácticas socioemocionales basadas en evidencia, manejo de duelo en el aula, detección de señales de alerta, y en mediación para la diversidad de creencias religiosas, mitos y tabúes. Esa formación debe combinar teoría psicológica con herramientas prácticas y espacios de supervisión.
Articulación con salud y familia: garantizar redes con profesionales de salud mental y con las familias. La escuela no es clínica: su rol es detectivo, contenedor y derivador.
Para tratamientos de duelo o prácticas terapéuticas que reclamen intervención especializada, debe activarse la vía clínica correspondiente.
Evaluación y adaptación: diseñar indicadores sencillos (climas escolares, reducción de conflictos, encuestas de bienestar) y revisar las prácticas periódicamente para evitar modas mal evaluadas. La resolución promueve la planificación y evaluación como parte del proceso.
¿Qué deberían pensar y hacer los docentes?
Priorizar habilidades socioemocionales universales: enseñar a nombrar emociones, regular impulsos, resolver conflictos y empatizar. Estas habilidades son transversales y se aplican a todo estudiante, en cualquier creencia. La educación emocional es la base sobre la que pueden apoyarse otras prácticas.
Ser éticos y transparentes con lo “espiritual” y lo alternativo: si se ofrecen talleres sobre biodecodificación, vidas pasadas, mediumnidad o prácticas de “nueva era”, deben ser: a) voluntarios; b) comunicados claramente a familias; c) en espacios extracurriculares o de extensión; d) acompañados por explicaciones críticas que fomenten el pensamiento reflexivo, no la aceptación acrítica. Evitar presentar como “tratamiento” algo que no lo es.
Criterio para el duelo y la pérdida: usar técnicas psicoeducativas (espacios de escucha, rituales simbólicos respetuosos, actividades de memoria y despedida) y saber cuándo derivar. El acompañamiento escolar puede contener y normalizar emociones, pero el duelo complicado necesita abordaje profesional. Enseñar rituales simbólicos respetuosos puede ayudar a la elaboración del sentido sin confundir roles.
Fomentar pensamiento crítico y pluralismo: trabajar con los estudiantes la capacidad de evaluar prácticas y saber distinguir entre creencias, terapias con evidencia y propuestas no verificadas. Eso protege a los chicos de prácticas potencialmente dañinas o explotadoras.
Propuestas concretas para implementar sin riesgos una planificación curricular de educación socioemocional obligatorio (clases o módulos) y una oferta de extensión donde grupos comunitarios con aval institucional ofrezcan talleres espirituales o de crecimiento personal, siempre con ficha informativa y autorización familiar.
Protocolos de duelo escolares: contención inmediata, espacios grupales de memoria, talleres para docentes sobre cómo conducir reuniones con familias, y derivación formal a centros de salud mental cuando detecten señales de duelo complicado o duelo anticipado.
Formación continua docente certificada (competencias socioemocionales), con instancias de supervisión y estudio de casos reales.
Cierre: una invitación prudente y valiente
La Resolución 536/19 ofrece un marco progresista: reconoce que la educación debe ocuparse también de lo afectivo y lo espiritual para desplegar la “plena potencialidad humana”. Sin embargo, transformar la escuela en un espacio que explore la espiritualidad, la mediumnidad o prácticas de la nueva era exige responsabilidad pedagógica: claridad normativa, protección de estudiantes, formación docente, articulación con salud y respeto por la pluralidad. Si se hace bien, Formosa puede convertir su disposición legal en una experiencia escolar que enseñe a sentir con inteligencia, a acompañar la pérdida con humanidad, y a formar ciudadanos capaces de abrazar la diversidad de creencias sin perder rigor y cuidado.
PROTOCOLO EJECUTIVO
Educación Socio-Emocional y Acompañamiento Espiritual**(Aplicación institucional según Resolución 536/19 – Provincia de Formosa)
1. Propósito del Protocolo
Garantizar que todas las instituciones educativas incorporen de manera ordenada, segura y pedagógicamente responsable las dimensiones socioemocional y espiritual previstas por la normativa, promoviendo el bienestar integral de estudiantes y docentes.
2. Ejes Obligatorios en el Aula
2.1 Competencias Socioemocionales
Se deben trabajar en todos los cursos:
Identificación y expresión de emociones.
Autocontrol y regulación emocional.
Empatía, escucha activa y resolución pacífica de conflictos.
Convivencia, solidaridad y valores comunitarios.
Metodologías recomendadas: actividades de reflexión, círculos de diálogo, mediación escolar, dinámicas grupales breves, cuadernos emocionales.
3. Línea de Trabajo sobre lo Espiritual(Enmarcado en la 536/19)
3.1 Alcance
La dimensión espiritual puede expresarse mediante actividades formativas, simbólicas o reflexivas que fomenten sentido, propósito y bienestar interior.
3.2 Límites Éticos
No se imponen creencias.
No se realizan prácticas terapéuticas sin profesionales acreditados.
No se suplantan tratamientos médicos o psicológicos.
Toda actividad de enfoque “alternativo” debe ser opcional.
3.3 Actividades Permitidas
Rituales simbólicas de cierre, despedida o gratitud.
Talleres de introspección, meditación guiada, respiración consciente.
Proyectos sobre sentido de vida, valores, legado familiar y cultura ancestral.
Encuentros extracurriculares sobre bienestar espiritual con instructores habilitados.
4. Incorporación de Enfoques Alternativos
(Biodecodificación, vidas pasadas, mediumnidad emocional, etc.)**
Se permiten exclusivamente como:
Actividades optativas.
Espacios extracurriculares o institucionales no obligatorios.
Talleres breves de carácter informativo, reflexivo y no terapéutico.
Acciones con autorización familiar y comunicación transparente.
No se permite intervenir clínicamente sobre duelo, trauma o afecciones psicológicas.El rol de la escuela es contener, acompañar y derivar, no tratar.
5. Protocolo Institucional de Duelo y Pérdida
5.1 Contención Inmediata
Acercamiento empático por un referente escolar.
Espacio breve y privado de escucha activa.
Comunicación prudente con la familia.
5.2 Acompañamiento Pedagógico
Actividades simbólicas: carta de despedida, mural de memoria, círculo de palabra.
Flexibilidad académica durante los primeros días.
5.3 Derivación a Salud Mental
Derivar cuando se observen:
tristeza persistente, retraimiento severo, insomnio, conductas de riesgo, autolesiones, irritabilidad extrema, pérdida de función escolar.
6. Condiciones para Talleres Externos
Todo taller o invitado debe cumplir:
Ficha institucional: nombre, enfoque, objetivos y metodología.
Aval directivo y registro institucional.
Autorización familiar previa si el contenido es espiritual o alternativo.
Transparencia de límites: no se presentan como terapias ni diagnósticos.
Duración acotada y evaluación posterior.
7. Formación Docente Obligatoria
Las escuelas deben garantizar formación continua en:
Educación socioemocional.
Mediación y convivencia escolar.
Acompañamiento respetuoso del duelo.
Diversidad de creencias y enfoques espirituales.
Derivación segura y criterios de alerta.
8. Seguimiento y Evaluación
La institución realizará cada ciclo lectivo:
Relevamiento de climas escolares.
Registro de actividades socioemocionales y espirituales.
Informe trimestral de bienestar estudiantil.
Ajustes anuales según resultados.
9. Principios Rectores
Cuidado emocional y espiritual sin imposición.
Respeto por la diversidad cultural y de creencias.
Protección de niños y adolescentes ante posibles daños.
Trabajo articulado con salud, familia y comunidad.
Coherencia con la Resolución 536/19 y su espíritu humanista.
Autor: Roberto Tomás Verdun - Docente de primaria (31 años de ejercicio)