2025-07-12

Igualdad social y ascenso económico

Docentes de primera y de segunda: la brecha que duele en las aulas de Formosa

Opinión.

La diferencia entre docentes de primaria y secundaria es notoria en lo económico, más allá de que un docente de secundaria no va a enseñar lo que uno de primaria, ni un docente de primaria va a enseñar lo que se va a enseñar en secundaria, cada uno en lo suyo.

No se trata solo de una diferencia salarial, sino de una fractura estructural en el sistema educativo que aún no ha sido resuelta. El punto índice, ese valor técnico que define cuánto vale nuestro trabajo docente, no tiene el mismo peso para una maestra de grado que para un profesor de secundaria. Es una desigualdad histórica que ya no se puede justificar, ni desde la técnica ni desde la política.

Pero la diferencia del valor punto índice hoy visto desde lo humanista del peronismo es una reivindicación necesaria. Porque la justicia social no puede ser selectiva.

¿Cómo puede ser que una docente que dedica toda su jornada a formar a niños desde los cimientos del saber, que asume el rol de madre, enfermera, psicóloga, cocinera y alfabetizadora, tenga un valor del punto inferior al de un profesor que trabaja por hora cátedra en secundaria? ¿Dónde está la coherencia entre el discurso y la realidad?

Hoy más que nunca, en tiempos donde el proyecto de país que propone Javier Milei apunta a dinamitar lo público, precarizar lo educativo y privatizar hasta el pensamiento, es necesario que los gobiernos provinciales levanten la bandera del verdadero federalismo. Que defiendan a sus trabajadores del conocimiento. Que no se queden en la retórica de los actos escolares ni en el marketing institucional o la foto para las redes sociales.

¿De qué sirve defender la escuela pública si no defendemos a quienes la sostienen todos los días con su cuerpo y su vocación? En Formosa, donde se ha invertido en infraestructura escolar como nunca antes, donde el acceso a la educación es gratuito y masivo, falta dar el paso valiente de igualar el valor del punto índice entre niveles. Porque educar vale lo mismo, sea a un niño de 6 años que a un adolescente de 15. Porque no puede haber docentes de primera y de segunda.

Hoy el pueblo peronista de Formosa, los partidos aliados y todo aquel que haya elegido está provincia para vivir pide a gritos un acercamiento a la clase media desaparecida en la idea "Mileica" y libertaria de destrucción masiva, no puede el peronismo olvidarse de la docencia, en particular la de primaria, que viene poniendo lo que hay que poner, para tener logros históricos y significativos que nunca nadie logró.

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En principio sacar a flote a niños y niñas con necesidades urgentes y desesperantes, con la ayuda del gobierno aportando comedores y asistiendo con útiles y ropa adecuada para el día a día escolar.

Hoy más que titularización masiva el requerimiento, más urgente aún, es la reubicación social de un salario digno y poner el valor del punto índice docente unificado para ambos niveles, primario y secundario.

Pero, sobre todo escuchar la voz humanista del pueblo peronista de Formosa, que no tiene que demostrar a nadie donde está parado, como piensa y que quiere para su futuro, los docentes saben que el gobernador Gildo Insfrán ha sabido escuchar los pedidos de su pueblo, sobre todo viendo la tormenta silenciosa y no tanto, que se desarrolla desde el Bermejo para abajo, donde es destruir, amenazar y darle negocios solo a sus amigos.

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En Formosa ni un docente bajará nunca ni una sola tiza, pero necesita estar preparado para enfrentar las necesidades económicas de su familia, el beneficio seguramente también lo disfrutarán libertarios y detractores, y como para un peronista no hay nada mejor que otro formoseño: toma para vos Milei que la tenés adentro, y muy pronto va a estar libre. Seguramente el remate final deberá será la frase, que dice que la educación en Formosa es el nuevo rostro de la justicia social.

Es hora de actualizar la justicia social. Y como diría Evita: donde hay una necesidad, nace un derecho. Hoy, esa necesidad está en las aulas, en las planillas salariales, en los corazones agotados de tantos docentes que aman su vocación, pero ya no pueden vivir de ella.

El peronismo no puede mirar para otro lado. Igualar el punto índice entre niveles es una deuda de dignidad. Y en tiempos de tanta violencia simbólica desde el poder central, Formosa tiene la oportunidad de responder con justicia y con humanidad

Hoy lo económico más que un pedido es una necesidad histórica para terminar de blindar el Modelo Formoseño, y dar igualdad ante el trabajo digno. Viva Perón carajo.

AUTOR: R.V.

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