lunes 20 de julio de 2026

OPINIÓN

La ambición no puede reemplazar a la representatividad

En el sindicalismo, las aspiraciones personales son legítimas. 
domingo 19 de julio de 2026

Lo que debe discutirse es si esas aspiraciones están respaldadas por la representatividad real del gremio que se conduce y por la legitimidad que exige la conducción de una central obrera. No pretender cooptar desde un sindicato  de cabotaje,  con sello de goma eterno.

La decisión de Estela Escobar de proyectarse hacia la conducción de la CGT Regional Formosa abre un debate inevitable: ¿alcanza con la voluntad personal para pretender conducir a la principal regional sindical de la provincia? ¿O esa aspiración debe estar acompañada por una representación gremial sólida, amplia y reconocida por el conjunto del movimiento obrero?

Cuando la ambición política supera la construcción sindical, el riesgo es que el proyecto deje de representar a los trabajadores para convertirse en un proyecto estrictamente personal.  La conducción de la CGT no debería ser el escenario para satisfacer expectativas individuales, sino el ámbito donde confluyan organizaciones con peso específico y legitimidad suficiente.

Resulta razonable que los trabajadores exijan transparencia, participación y reglas claras dentro de cada organización sindical. La fortaleza de cualquier dirigente comienza por su propia casa: democracia interna, rendición de cuentas y representación efectiva de sus afiliados.

La discusión no debería centrarse en quién tiene más ambición, sino en quién posee la legitimidad y la representatividad necesarias para conducir una institución que pretende expresar la voz del conjunto de los trabajadores.

No sé puede pretender dirigir  una central obrera con representación nacional, con antecedentes mono dirigenciales y un sindicato   de cabotaje. No hay registro de que  haya hecho "nunca" una asamblea general.

No sé conoce que se realizarán elecciones internas en SIDOFOR tan fantasmagórico como MATEF. 

Si Estela Escobar hoy "ocupa" una banca en la legislatura de la provincia de Formosa seguramente se lo debe al dedo poderoso de Gildo Insfrán y alguna noche alocada de fiestas y militancia. 

Esa banca legislativa ocupada por Escobar, si, es culpa de Hilario y el grupo de cabezones que siempre se sintió cómodo tomando tere a la sombra del "mango", hasta que llegó, quien piso una sola vez la casa de la CGT Formosa y desentonó con sus bolsos carísimos y su perfume de línea exclusiva.

Si la "rubia" pretende, después de una trasnochada hacerse con la CGT Formosa, deberá mejorar el "perfil" y no recostarse en los medios oficiales y algún que otro oportunista ensobrado para intentar mover las redes sociales. 

Hoy si bien Hilario cumplió su ciclo habrá que buscar un referente con espalda, y sobre todo con consenso popular, en un marco de lucha sindical donde no solo están los trabajadores sino también habrá que lidiar con empresarios y leyes poco claras. Seguro perfumaditos y con los Louis  Vuitton no alcanza porque no representan.  Viva Perón y Evita "carajo".

Autor: Roberto Verdún