miércoles 10 de junio de 2026

OPINIÓN

Los "derechos" que quiere Gallardo

La exmodelo quiso defender al gobierno y terminó revelando su verdadera cara: para los libertarios, los derechos laborales no son conquistas, son favores. Y los trabajadores deben agradecer las migajas que les dejan caer desde arriba.
miércoles 10 de junio de 2026

A veces una frase alcanza para desnudar una forma de pensar. Virginia Gallardo lo logró cuando habló de que los argentinos puedan tener “una vacación” o “conocer la mermelada y la manteca”. Dos expresiones que, además de evidenciar cierta dificultad para comprender aquello de lo que habla, dejan ver algo mucho más grave: el profundo desprecio de este gobierno hacia quienes viven de su trabajo.

Porque cuando Gallardo dice que la gente pueda tener “una vacación”, habla como quien concede un favor. Como quien reparte una dádiva. Como si el descanso anual fuera una gentileza del poder y no un derecho laboral conquistado hace décadas por millones de trabajadores.

Y cuando remata con eso de “conocer la mermelada y la manteca”, el mensaje es todavía más brutal. Habla de los argentinos como si fueran personas condenadas a mirar desde afuera aquello que otros disfrutan. Como si acceder a una vida digna fuera un privilegio reservado para unos pocos y no una obligación de cualquier Estado que se precie de defender a su pueblo.

Tal vez no debería sorprender. Gallardo no llegó al Congreso por una trayectoria en la defensa de los derechos sociales, laborales o económicos. Pasó de los estudios de televisión a una banca legislativa de la mano de Javier Milei y hoy se limita a repetir, con entusiasmo, el mismo discurso que busca convencer a los trabajadores de que deben conformarse con menos.

Lo preocupante es que detrás de esas frases desafortunadas no hay un simple error semántico. Hay una concepción política. La de un gobierno que considera que las vacaciones, la educación, la salud y las condiciones dignas de vida son gastos excesivos. La de una dirigencia que jamás renuncia a sus propios privilegios, pero pretende que el resto agradezca las migajas.

Se les cae la careta cada vez que hablan. Porque mientras dicen defender la libertad, lo que realmente defienden es el privilegio de unos pocos. Y mientras prometen prosperidad, les explican a millones de argentinos que aspirar a una vacación o a “conocer la mermelada y la manteca” debería ser suficiente.

No, diputada. Las vacaciones no son una limosna. La dignidad no es una concesión. Y los derechos no son migajas que caen de la mesa del poder. Son conquistas del pueblo argentino. Moleste a quien le moleste.