miércoles 22 de abril de 2026

ALERTA SANITARIA

Uno de cada cinco niños dejó de ir al médico por problemas económicos

Un informe de la Universidad Católica reveló el impacto de la depresión de los ingresos en la cobertura médica del sector más vulnerable de la sociedad.
miércoles 22 de abril de 2026

El Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA) analizó la evolución de las condiciones de vida de niños y adolescentes y detectó que uno de cada cinco dejó de ir al médico por motivos económicos al cierre de 2025. También crecieron problemáticas como el deterioro de la salud mental, el hacinamiento y la postergación de controles médicos.

En cuanto a la salud, el informe señaló que si bien mejoró el acceso general, creció la proporción de niños sin cobertura médica. En 2025, el porcentaje de menores sin obra social o prepaga pasó del 57,5% al 61,2%, consolidando una tendencia en alza.

A pesar de esto, el sistema público logró absorber parte de la demanda: disminuyó la cantidad de niños que no acudieron al odontólogo (del 40,2% al 34,6%) y también bajó levemente la proporción de quienes no consultaron a un médico (del 16% al 15,7%).

Así, uno de cada cinco menores (19,8%) dejaron de asistir a controles por razones económicas, con una mayor postergación en la atención odontológica. La brecha social también es marcada en este punto, con diferencias de hasta 20 puntos porcentuales entre los sectores de mayores y menores ingresos.

El problema de la salud mental

Uno de los aspectos más preocupantes es la salud mental. A partir de una medición incorporada en 2025, se detectó que el 18,1% de los menores de 17 años presenta síntomas de tristeza o ansiedad, según la percepción de sus adultos responsables. La incidencia es mayor en adolescentes (21,2%) y especialmente en mujeres (24,7%, frente al 18% en varones).

Las desigualdades también se reflejan en este ámbito: en los sectores más vulnerables, los problemas emocionales alcanzan al 20,7% de los niños, casi el doble que en los hogares de mayores ingresos (10,6%). Además, la presencia de estos síntomas incrementa en un 46% la probabilidad de dificultades en el aprendizaje.

Hacinamiento en alza

En materia habitacional, se observaron mejoras a lo largo del período, aunque en 2025 se produjo un retroceso. El hacinamiento aumentó del 18,3% al 20,9%, mientras que el déficit de saneamiento pasó del 39,1% al 42%. Estas condiciones presentan fuertes desigualdades según el nivel de ingresos: en los hogares más vulnerables, el déficit de saneamiento alcanza el 57,6%, frente a apenas 3,1% en los sectores medios profesionales.

Algo similar ocurre con el hacinamiento. Un niño de un hogar pobre tiene 12 veces más probabilidades de vivir en esas condiciones. Mientras que en los sectores de menores ingresos el indicador subió del 26,2% al 33,2%, en los hogares no pobres se mantuvo estable en torno al 6,7%. 

Por otra parte, el relevamiento también aborda la percepción sobre el estado nutricional. Según los adultos responsables, el 4,1% de los niños presenta exceso de peso y el 3,1% bajo peso. Sin embargo, estos datos contrastan con estadísticas oficiales, que muestran niveles mucho más altos de sobrepeso y obesidad. Las percepciones también varían según el nivel socioeconómico: mientras en los sectores de mayores ingresos se identifica el sobrepeso como un problema, en los más vulnerables predomina la preocupación por la delgadez.

Por último, el informe señaló que el 28,8% de los niños y adolescentes experimentó inseguridad alimentaria en 2025, con un 13,2% en su forma más severa. Si bien estos valores implican un avance respecto de 2024, no logran retornar a los niveles previos a 2017.

La problemática se concentra principalmente en los hogares de menores ingresos, con mayor incidencia en los estratos socioeconómicos bajos y en el Conurbano Bonaerense.

Fuente: El Destape Web