miércoles 22 de abril de 2026

PREOCUPACIÓN

Ajuste en el Servicio Meteorológico: despidos en Las Lomitas dejan al norte sin alertas tempranas

El meteorólogo Fernando Alegre cuestionó los despidos en el organismo nacional y alertó sobre el debilitamiento del sistema de observación en el norte del país.
miércoles 22 de abril de 2026

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) atraviesa una crisis operativa tras la ola de despidos impulsada por el Gobierno Nacional, que en esta etapa ha afectado a 140 trabajadores, con otros 100 previstos para el mes de noviembre. La estación de Las Lomitas, en Formosa, se encuentra entre las perjudicadas: dos de sus observadores, con más de 13 años de antigüedad, fueron notificados de su cese laboral de manera telefónica.

Fernando Alegre, meteorólogo y exjefe de la estación (gestión 2000-2015), expresó su profunda preocupación por el impacto científico y humano de esta medida. "Se han despedido 140 empleados, de los cuales 80 son observadores meteorológicos. Aquí en Las Lomitas, despidieron a dos trabajadores que ingresaron y se formaron bajo mi gestión. Es una deshumanización total; ni siquiera les llegó el telegrama, los despidieron por teléfono", denunció en diálogo con La otra mirada (FM Espacios 92.5)

La relevancia de la estación de Las Lomitas es estratégica debido a su ubicación geográfica. "Es una de las estaciones más al norte del país y la primera que detecta el avance de los frentes cálidos o eventos extremos, como las fuertes precipitaciones de este último fin de semana. Le están quitando capacidad de alerta al sistema nacional", explicó el experto.

Del monitoreo constante a solo tres observaciones diarias

Antes de los despidos, la estación contaba con cuatro observadores y estaba en proceso de incorporar dos más para recuperar el servicio de 24 horas, que hasta entonces funcionaba de manera intermitente cada tres horas por falta de personal. Con esta nueva reducción, el plantel queda limitado a solo dos empleados. En este punto, remarcó que la reducción de personal afecta directamente el funcionamiento del observatorio. “Hasta ahora había cuatro observadores, se estaban incorporando dos más para volver a trabajar las 24 horas, pero con estos despidos quedan solo dos empleados. Eso hace imposible sostener el servicio continuo”, advirtió.

En ese sentido, indicó que la estación pasará de un esquema de observación permanente a apenas tres mediciones diarias. “Van a estar realizando observaciones a las 9 de la mañana, 3 de la tarde y 9 de la noche. Se pierde una magnitud tremenda de datos y también precisión”, explicó.

El especialista destacó la importancia estratégica de la estación de Las Lomitas. “Es una de las más al norte del país y la primera que detecta el avance de frentes cálidos o situaciones de lluvias intensas. Quitarle capacidad es limitar la posibilidad de alerta”, señaló.

Además, cuestionó el impacto de estas decisiones en el desarrollo productivo. “Si se quiere volver a ser el granero del mundo, el productor necesita saber si va a helar, si va a llover o si habrá sequía. Eso no se adivina, se construye con datos meteorológicos”, afirmó.

Comparativa regional: Argentina, a la cola de la meteorología

Alegre comparó la situación de Argentina con países vecinos para evidenciar la precariedad actual:

  • Argentina: 130 estaciones para 3,7 millones de km² (una estación cada 28.000 km²), con aproximadamente 660 empleados tras los despidos.
  • Uruguay: Menos de 200.000 km² con 25 estaciones y 300 empleados.
  • Chile: Más de 100 estaciones y más de 500 empleados.
  • España: 800 estaciones y 1.500 empleados.

"Somos el único país que está desmantelando un organismo tan sensible. Ni la tecnología automática ni las imágenes satelitales reemplazan la precisión de un observador humano", sentenció.

Consecuencias a largo plazo para el interior

El meteorólogo lamentó la "visión centralista" de las autoridades nacionales. "Parece que la Argentina termina en la General Paz. No conocen la realidad de las provincias ni la importancia del SMN para el agricultor, el ganadero, la navegación o incluso para algo tan cotidiano como organizar la vida diaria".

Además, cuestionó el impacto de estas decisiones en el desarrollo productivo. “Si se quiere volver a ser el granero del mundo, el productor necesita saber si va a helar, si va a llover o si habrá sequía. Eso no se adivina, se construye con datos meteorológicos”, afirmó.

Alegre concluyó advirtiendo que los "huecos" o baches de información que se generen ahora tendrán consecuencias severas en el futuro, cuando falten tendencias climatológicas necesarias para las políticas de producción y seguridad. "Vamos a ver las consecuencias en algunos años, cuando empiecen a faltar datos clave para el granero del mundo", finalizó.