lunes 23 de febrero de 2026

DÍA INTERNACIONAL DEL ORGULLO

Poder vivir con nuestra identidad se celebra, se defiende y se pregona

Hoy celebramos una vez más la posibilidad de vivir nuestras individualidades libremente en un contexto en el que mundialmente se intenta bajar línea de lo que “se debe y lo que no se debe ser”.
sábado 28 de junio de 2025

La construcción de la identidad es un proceso complejo que, cuando es bien transitado, permite a todo ser humano encontrarse con su versión más genuina, aquella con la que puede brillar desde sus características únicas combinadas en un ser irrepetible. Esta búsqueda muchas veces queda trunca debido a las imposiciones sociales que históricamente nos han marcado los “modelos hegemónicos a seguir”.

Cada 28 de junio solo representa un recordatorio de que poder ser quienes sentimos no es un pecado ni un hecho delictivo, sino un derecho a vivir una vida desvinculada de mandatos sociales que nos limiten y nos impidan alcanzar un pleno desarrollo.

Si bien se hace referencia a la comunidad LGBTQ+, el mensaje cala mucho más profundo porque se trata de romper con determinados parámetros que intentan generar seres humanos en serie, con gustos y expresiones estandarizados intentando doblegar a todo el conjunto de personas que conforman una sociedad: nadie está exento.

En un paradigma hetero normativo (donde la heterosexualidad es la norma), no es suficiente con manifestar tu atracción hacia el sexo opuesto… el paquete viene con otros requisitos que, tal vez, no todos los que forman parte del sistema comparten.

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Por ejemplo, el modelo del hombre rudo, que no demuestra sensibilidad y es un proveedor nato, o el de la mujer frágil y sensible que sueña con casarse para quedarse a cuidar del hogar, los hijos y el marido no siempre es orgánico. Esto no tendría nada de malo si es lo que la persona siente realmente, el problema surge cuando no es así.

Ni hablar de quienes directamente se encuentran fuera de la normatividad “hetero”, porque su orientación sexual no se corresponde o su identidad de género los lleva a caminar por fuera de esa zona “segura” (que conlleva la aceptación social), debiendo enfrentarse con juzgamientos de todo tipo y en diferentes círculos sociales: familia, trabajo, amigos, actividades deportivas y espacios públicos en general.

Es por eso que hablamos de orgullo, pues no se trata de ser mejores que nadie, sino de festejar el hecho a ser quienes nos nace ser, aun en un contexto en el que las dificultades para lograrlo están a la orden del día y lo más fácil sería vivir como se nos dicta, pero elegimos recorrer un camino álgido, con obstáculos muchas veces injustos, pero siendo totalmente fieles a nuestros sentimientos, eso sí da orgullo…

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