lunes 23 de febrero de 2026

SARA MILLEREY

Una vez más, el odio por cuestiones de género sacude al colectivo trans

El asesinato de Sara, a plena luz del día y frente a una comunidad que se limitó a filmar lo ocurrido despertó una nueva polémica internacional y terror entre quienes compartimos su identidad de género, pues fue el motivo que la sentenció a morir de una manera cruel.
domingo 13 de abril de 2025

La persistencia del odio hacia las personas que coexistimos con una identidad de género que se aleja de la que se nos impuso al nacer persiste y, lastimosamente, es solo el peor de los finales el que capta la atención del mundo y nos ponen a reflexionar acerca del modo en el que se actúa frente a las personas transgénero.

Históricamente el ser humano ha encontrado motivos para segregar, menoscabar y violentar a diferentes grupos de personas: negros, judíos, gays, etc. Estos son algunos de los colectivos que han padecido persecuciones históricas en las que la muerte es solo uno de los tantos escenarios posibles. Hoy hablamos del colectivo “trans”  raíz de un caso que conmociona y trasciende fronteras.

En este momento, el mundo habla acerca de la violencia transfóbica que le arrebató la vida a Sara Millerey, una mujer trans de 32 años, torturada y asesinada en el municipio de Bello, Antioquia, a las afueras de Medellín, Colombia. Su muerte ha sacudido a distintos sectores sociales dentro y fuera del país, incluida México, donde activistas y colectivos han expresado su indignación por el crimen y la crueldad con la que fue cometido.

La escena de la tortura fue grabada en video y difundida en redes sociales, donde se ve a Sara en medio del agua sin recibir ayuda de nadie. De acuerdo con las autoridades, sus brazos y piernas fueron fracturados antes de ser arrojada a la quebrada, impidiéndole nadar y provocando su posterior muerte por ahogamiento. La crueldad con la que se cometió el crimen y la circulación de las imágenes evidencian un mensaje brutal: la intención de aniquilarla por su identidad de género.

Aunque la respuesta institucional no se hizo esperar —la Defensoría del Pueblo confirmó al menos 13 transfeminicidios en los primeros tres meses de 2025 y la Alcaldía de Bello anunció la apertura de una investigación— hasta el momento no se ha identificado a los responsables. El presidente Gustavo Petro se pronunció públicamente y calificó el hecho como un acto de “fascismo”, señalando:

“Esto que pasó en Bello se llama fascismo, porque hay Nazis en Colombia”. Sin embargo, las cifras de crímenes de odio en Colombia demuestran que el de Sara no es un caso aislado.

Con esta noticia inundando los portales, el miedo y el terror se vuelven más fuertes en cada una de las personas que nos reconocemos “trans” y cuesta entender por qué tanto ensañamiento.

Tal vez, entre tanto batallar diariamente para sobrevivir en un mundo que nos demanda demostrar permanentemente que valemos, que somos tan personas como cualquiera, de a ratos se nos olvida subir la guardia y estar alertas ante estos posibles ataques porque pensamos que los desafíos cotidianos ya son suficientes, pero no.

Claramente Sara nos dejó claro que los discursos de odio de líderes de opinión, como el de algunos presidentes (Donald Trump y Javier Milei), y los de parte de la sociedad no quedan solo en palabras… son solo el inicio de un rechazo que puede provocar asesinatos basados en las ideas que implantan esos posicionamientos