martes 24 de febrero de 2026

24 DE MARZO

"Democracia secuestrada: 42 años de promesas y traiciones"

lunes 24 de marzo de 2025

A 42 años de democracia, nos encontramos en una encrucijada que nos obliga a reflexionar sobre el verdadero estado de nuestra república. A lo largo de estas décadas, el pueblo ha mantenido intactos sus reclamos fundamentales: justicia social, transparencia, seguridad y desarrollo económico. Sin embargo, la clase política sigue siendo la misma, con rostros que se reciclan en diferentes espacios, pero con las mismas prácticas que han sumido al país en una crisis perpetua.

Creíamos haber recuperado un estado de derecho, donde la dignidad del trabajo traería progreso y bienestar a la sociedad. ¡¡¡No hay trabajo!!! y hemos perdido la dignidad ya que la canasta básica esta fuera del alcance de la gran mayoría.

La gran grieta que hoy divide a la sociedad ya no es de carácter ideológico. Ha evolucionado en una fractura mucho más profunda y peligrosa: la brecha entre la clase política y el pueblo. Un pueblo que, con la esperanza como estandarte, sigue eligiendo a los mismos que lo han traicionado una y otra vez. Políticos que piden votos con promesas vacías, que juegan con la fe de los ciudadanos y que, una vez en el poder, legislan y ejecutan a espaldas de quienes les confiaron su futuro.

Las instituciones democráticas, que deberían ser garantes del bienestar colectivo, han sido secuestradas por una dirigencia que solo busca perpetuarse como artífices de sus propios intereses. No es casualidad que la crisis económica, la inseguridad y la desconfianza en la justicia sean hoy el pan de cada día. Mientras tanto, el pueblo sufre la inflación, la pobreza y la falta de oportunidades, mientras quienes deberían brindar soluciones se atrincheran en sus privilegios, la clase política es secundada por Gremios que deberían estar al servicio del. Trabajador. 

Lo más alarmante es la naturalización de la represión como respuesta a las demandas sociales. En lugar de asumir su responsabilidad, los políticos criminalizan la protesta y tratan a los ciudadanos como si fueran enemigos del sistema. Olvidan que fueron ellos mismos quienes generaron la crisis que hoy pretenden desconocer.

Nuestro país necesita un cambio real, no un simple recambio de nombres. Es hora de que la ciudadanía despierte de su ingenuidad y exija una dirigencia comprometida con el bienestar común. La democracia no es solo votar cada cuatro años; es también exigir transparencia, justicia y una política que trabaje para el pueblo y no a costa de él. De lo contrario, seguiremos atrapados en un círculo vicioso donde las mismas promesas incumplidas nos condenan a repetir nuestra propia historia.

“A más de 40 años de recuperar la democracia, un sistema de convivencia armónica me lleva a reflexionar si la Izquierda y la derecha son ideologías políticas o ¿Clases sociales?”

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