martes 24 de febrero de 2026

REPRESIÓN POLICIAL

Violencia institucional: la sombra que acecha a la democracia

sábado 15 de marzo de 2025

La violencia institucional de un gobierno que llegó al poder respetando las normas democráticas, pero que hoy gestiona de espaldas al pueblo, nos obliga a reflexionar: ¿qué votamos los argentinos? ¿Pudo más el odio sembrado durante la campaña electoral que la capacidad de discernir entre un cambio real y una farsa?

Las imágenes de la marcha de los jubilados y las declaraciones de los funcionarios provocan escozor ante la indiferencia por el dolor del otro ... la excusa para ajustar es "No Hay Plata" y ¿cuánto invierte el gobierno en cada represión?, las fuerzas del "Orden" armados hasta los dientes, dentro de sus armaduras, como si el enemigo fuesen Gigantes Invencibles... y solo son abuelos frágiles y Valientes.

Este gobierno, encabezado por Javier Milei, se presentó como la antítesis de la "casta política", prometiendo acabar con sus privilegios y devolver el poder a la gente. Sin embargo, en la práctica, ha consolidado un gabinete plagado de figuras que representan lo peor de esa casta que tanto criticó.

Nombres como Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Patricia Bullrich, han sido atacados y defenestrados por el propio presidente, hoy conforman el núcleo duro de una gestión que impone su voluntad a base de represión y ajustes impiadosos.

El resultado es un país atrapado en una espiral de violencia institucional, donde la protesta social es criminalizada y la disidencia es acallada con el uso de la fuerza. El despliegue policial contra jubilados, docentes y trabajadores precarizados no es otra cosa que una demostración de poder, un mensaje claro de que este gobierno no está dispuesto a tolerar la oposición, aunque ello signifique atropellar derechos fundamentales.

El Parlamento, que debería funcionar como contrapeso del Ejecutivo, se muestra frágil y, en muchos casos, cómplice. Las instituciones democráticas se tambalean ante un liderazgo que desprecia el debate y busca imponer su agenda sin consensos.

Mientras tanto, una parte del periodismo, sumiso y ensimismado en justificar lo injustificable, contribuye a la naturalización de la violencia estatal, silenciando las voces que se alzan en defensa de los más vulnerables.

Estamos, pues, ante una encrucijada histórica. La pregunta ya no es solo qué votamos, sino qué estamos dispuestos a hacer para frenar el avance de un autoritarismo disfrazado de libertarismo. Porque si el silencio y la resignación ganan terreno, el daño a nuestra democracia será irreparable.

“Un pueblo habituado durante largo tiempo a un régimen duro pierde gradualmente la noción misma de libertad.” JONATHAN SWIFT - Fue un escritor satírico anglo-irlandés. Siglo XVII