2026-07-21

OPINIÓN

El fútbol global y el fin de las fronteras tradicionales

Aunque la tristeza no tiene fin, Argentina, Paraguay y Uruguay organizan el próximo evento.

El camino hacia el Mundial 2030 invita a reflexionar sobre un fenómeno que viene transformando el fútbol desde hace varias décadas: la creciente diversidad de las selecciones nacionales.

Las grandes potencias ya no representan un único perfil étnico o cultural. Francia ha construido durante años equipos integrados por futbolistas con orígenes familiares en distintos países de África, mientras que Inglaterra, Bélgica, Países Bajos y España también cuentan con planteles que reflejan la diversidad de sus sociedades. Hasta la Shakira trajo a los Ghetto Kids a bailar con ella.

El criterio que prevalece no es el origen racial, sino el talento y la elegibilidad para representar a cada país. Argentina, Paraguay y Uruguay enfrentan una realidad diferente.

Su principal desafío no consiste en incorporar jugadores de una determinada raza, sino en identificar a todos los futbolistas con derecho a vestir la camiseta nacional, sin importar dónde hayan nacido o cuál sea el origen de sus familias.

En un mundo globalizado, muchos jóvenes con doble nacionalidad desarrollan su carrera en otros continentes y pueden convertirse en alternativas valiosas para sus selecciones. El fútbol moderno premia la velocidad, la potencia física, la técnica, la inteligencia táctica y la preparación profesional.

Es cierto que muchos jugadores de ascendencia africana sobresalen en estas cualidades, pero también existen futbolistas de todos los orígenes que alcanzan la élite por su formación y su rendimiento. Aquí deberíamos esperar los millos de Chiqui Tapia y sus secuaces, para dejar de ver los centros de entrenamiento en Europa y cambiar nuestra realidad de conitos de colores y el picadito con botellas descartables.

Reducir el éxito deportivo a una cuestión racial sería una simplificación que no resiste el análisis. La evolución del fútbol internacional demuestra que las selecciones campeonas son aquellas que logran reunir a sus mejores jugadores, independientemente de su origen étnico.

No hay que dejar pasar el análisis político dentro del fútbol, donde la corrupción y el enriquecimiento a costa de jóvenes talentos hay miles. La formación dirigencial y la honestidad dentro del fútbol, también debe ser materia principal, porque millones de dólares corrompen a cualquiera.

El desafío para las asociaciones sudamericanas es ampliar sus redes de detección de talentos, seguir de cerca a los futbolistas con doble nacionalidad y aprovechar las oportunidades que ofrece un deporte cada vez más global.

En lo local, las asociaciones y federaciones ya deben ir averiguando precio para animarse a piso sintético y no ver solo como el lujo llega a las canchas de Ezeiza o predios reservados para Capital o Gran Buenos Aires

De cara a 2030, el verdadero paradigma no es la raza de los jugadores, sino la capacidad de cada federación para descubrir, desarrollar y convocar a los mejores talentos disponibles. En el fútbol de hoy, la diversidad puede ser una fortaleza, pero el rendimiento sigue siendo el único criterio capaz de sostener el éxito.

No es solo tener suerte o encontrar el técnico más famoso, habra que bajar la soberbia dejar la camarilla, controlar la ganancia de dirigentes y representantes, aprovechar el legado de Kempes , Maradona y Messi tratar que la soberbia argentina no crea que solo con la hinchada se puede ganar.

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Ya sabemos que lo principal está, ahora "Tranquilo Chacra" hay hinchada para rato y el precio de las entradas no nos va a dejar afuera. Vamos argentina "carajo" el que no salta es un inglés.

Autor: Roberto Verdún

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