RECUERDO
A cuatro años de su partida: el legado del padre Francisco Nazar en la historia social de Formosa
El 10 de marzo de 2022 falleció el sacerdote Francisco Ernesto Nazar, una figura profundamente ligada a la historia social, pastoral y política de la provincia de Formosa. A cuatro años de su partida, su nombre continúa evocando compromiso, coraje y una opción de vida marcada por la cercanía con los sectores más vulnerables.
Nacido en Buenos Aires, pero formoseño por elección, Nazar llegó a la provincia siendo muy joven, poco después de su ordenación sacerdotal el 12 de diciembre de 1970. Desde entonces dedicó más de medio siglo de su vida al servicio pastoral, especialmente en el oeste provincial y en comunidades alejadas del poder y de los centros urbanos.
Un sacerdote entre los olvidados
El padre Francisco desarrolló gran parte de su ministerio en localidades como Las Lomitas y Laguna Yema, territorios atravesados históricamente por profundas desigualdades sociales. Allí acompañó durante décadas a comunidades campesinas y, sobre todo, a pueblos originarios, convirtiéndose en una de las voces más firmes en defensa de sus derechos.
Fue vicario episcopal para los pueblos originarios y su tarea pastoral estuvo marcada por la inspiración de la doctrina social de la Iglesia y por el espíritu renovador del Concilio Vaticano II, que impulsó una opción preferencial por los pobres en América Latina.
Quienes compartieron con él su trabajo pastoral recuerdan su presencia constante en las comunidades indígenas del centro y oeste formoseño, acompañando reclamos por tierras, acceso al agua, salud y dignidad. En distintos momentos también se involucró en procesos de memoria y verdad vinculados a hechos históricos como la Masacre de Rincón Bomba, donde participó en las gestiones para visibilizar las fosas comunes de indígenas pilagá asesinados.
La fe y el compromiso público
La figura de Nazar trascendió los límites de la vida eclesial. Convencido de que la fe también debía expresarse en la transformación social, en 2011 pidió licencia a la Iglesia para participar en la vida política provincial y se presentó como candidato a gobernador, con el objetivo de impulsar cambios institucionales y sociales en Formosa.
Más allá de los resultados electorales, aquel gesto reflejó una característica que atravesó toda su trayectoria: la decisión de involucrarse activamente en los conflictos de su tiempo, aun cuando eso implicara controversias o críticas.
Un legado que permanece
Durante 51 años de ministerio sacerdotal, el padre Nazar dejó una huella profunda en la vida de miles de formoseños. Para muchos fue un pastor cercano; para otros, un referente social; para otros, una voz incómoda pero necesaria frente a las injusticias.
Su legado puede resumirse en tres dimensiones fundamentales: la defensa de los pueblos originarios, la presencia pastoral en los territorios más postergados y la convicción de que la fe no puede permanecer indiferente frente al sufrimiento humano.
Cuatro años después de su muerte, la memoria del padre Francisco Nazar continúa presente en las comunidades que acompañó y en quienes reconocen en su vida un testimonio de coherencia entre palabra y acción. En la historia contemporánea de Formosa, su figura permanece como la de un sacerdote que eligió caminar al lado de los que menos tenían, convencido de que allí —entre los pobres y olvidados— también se construye el Reino de Dios.