OPINIÓN
“La Modernización Avanza a pasos agigantados”
El Gobierno Nacional basa toda su gestión en el sacrificio del pueblo, con promesas de un futuro promisorio. La reciente aprobación de la llamada “Ley de Modernización Laboral” llega justo cuando el trabajo escasea, el salario se evapora y la incertidumbre se convierte en política de Estado.
Los legisladores, representantes elegidos para defender los intereses de la mayoría, demostraron una vez más su admirable capacidad para dejarse manipular por el oficialismo, que logra mayoría, quorum y dictamen favorable, ¿a quién representan? Tal vez a un futuro imaginario donde el trabajador agradecerá haber perdido derechos porque, según la teoría oficial, la libertad florece mejor cuando uno aprende a ser esclavo primero.
Hoy la política se practica sin consecuencias, votar medidas impopulares ya no requiere explicación, apenas un discurso motivacional sobre la prosperidad que llegará más adelante, como ese derrame de Progreso, que descargará algún día, la Macroeconomía beneficiando a las economías mas pequeñas, el bolsillo de los trabajadores.
Artículos históricos de la Constitución, como el 14 y el 14 bis, parecen haber sido archivados en la sección de recuerdos entrañables, junto a la idea del trabajo digno y la protección social. Detalles menores frente a la urgencia de modernizar, palabra mágica que convierte cualquier retroceso … en avance.
Lloverán presentaciones judiciales, pedidos de inconstitucionalidad y debates legales interminables. Y el gobierno, confiado en la Justicia, avanza con serenidad revolucionaria, si las barreras legales existen, siempre puede intentarse saltarlas en nombre del cambio, o la tan mentada “Batalla Cultural”.
El trabajador llega debilitado a una discusión donde debería tener capacidad de defensa, pero en cambio enfrenta la urgencia básica de conservar cualquier ingreso posible. La CGT órgano combativo y férreo defensor de los derechos laborales, solo reacciona con llamativa tibieza y amenaza con un paro sin movilizaciones o una presentación judicial, que no le preocupa al gobierno nacional, todos sabemos por qué andariveles camina la Justicia.
Así, el país avanza hacia un futuro prometedor donde el sacrificio es inmediato, el beneficio es hipotético y la paciencia ciudadana se convierte en el recurso natural más explotado por el Gobierno de la “Libertad Avanza”
La modernización, finalmente, llegó. Y con ella todo lo antiguo se diluye, como los vetustos Derechos adquiridos, empieza a desaparecer lo que alguna vez se llamó “Justicia Social”
El problema no es solo la ley. Es el contexto, para que Normalizar condiciones para algo que escasea; El Trabajo.
Desde el gobierno se insiste en que la reforma busca incentivar la contratación y reducir la litigiosidad laboral. El argumento suena lógico en términos económicos: menos costos, más empleo. Sin embargo, Las PYMES y algunas empresas Históricas en nuestro país están suspendiendo o bajando cortinas generando más desocupación. La flexibilización no garantiza la creación de puestos de trabajo cuando el problema central es la recesión. La promesa oficial es clara: sufrir ahora… para crecer después
Tal vez el verdadero cambio no resida únicamente en una ley, sino en la aceptación silenciosa de sus consecuencias. Porque cuando el sacrificio se vuelve norma y la esperanza siempre se posterga hacia un futuro indefinido, la política deja de exigir explicaciones y la sociedad aprende a convivir con lo inevitable.
Y quizá la modernización más profunda no sea la del trabajo, sino la de nuestra capacidad de acostumbrarnos a perder derechos. En este escenario, la modernización se convierte en una palabra cargada de ambigüedad. Para algunos significa eficiencia y crecimiento; para otros, pérdida de garantías históricas conquistadas tras décadas de luchas sociales.