lunes 23 de febrero de 2026

CRISIS RURAL

Productor de Laguna Naineck acumula zapallos sin conseguir comprador para su cosecha

Un agricultor de La Loma cosechó 450 toneladas de calabaza coquena, pero la falta de compradores lo deja al borde de pérdidas importantes. Reclama precios justos y mercados estables.
viernes 12 de diciembre de 2025

Un productor de la colonia La Loma, en jurisdicción de Laguna Naineck, atraviesa una situación límite luego de cosechar 450 toneladas de zapallo anco variedad coquena sin lograr hasta el momento su comercialización. La totalidad de la producción, obtenida en unas 40 hectáreas, permanece almacenada, mientras que el último lote incluso continúa sin levantar debido a la falta de espacio para resguardarlo.

El agricultor, que trabaja junto a sus hijos en un predio de 150 hectáreas, relató que además del zapallo cultivan algodón, maíz, avena y zapallitos de tronco, entre otros productos. Sin embargo, este año el esfuerzo destinado a la calabaza coquena parece no tener retorno. “No encontramos comprador para todo este volumen. Tenemos conversaciones con un acopiador, pero hasta hoy no aparece”, lamentó.

A la incertidumbre se suma la presión de precios muy por debajo del costo real de producción. Algunos intermediarios ofrecen entre $100.000 y $200.000 por tonelada, valores que el productor considera inviables para sostener la actividad. “Es imposible cubrir los gastos con esos montos”, advirtió.

La falta de mercado no solo compromete la economía familiar, sino también el trabajo de los empleados temporales que participan en la cosecha. “Damos ocupación a trabajadores de la zona, pero así no podemos proyectar nada”, agregó.

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El caso vuelve a poner en evidencia una problemática estructural que afecta a pequeños y medianos productores de la región: la dificultad para acceder a canales de comercialización transparentes y estables. Mientras las toneladas de calabaza se acumulan sin destino, crece la incertidumbre y se refuerza la necesidad de políticas que fortalezcan la cadena productiva y garanticen precios que acompañen el esfuerzo del campo formoseño. Sin herramientas de apoyo, cada cosecha se transforma en un riesgo que pocos pueden sostener.