lunes 23 de febrero de 2026

NUNCA MÁS

No es efemérides, es advertencia

En un contexto de avance negacionista y ajuste, la memoria vuelve a ser un acto de resistencia frente a un gobierno que busca vaciarla y despolitizarla para imponer su proyecto de desigualdad.
martes 09 de diciembre de 2025

Cuarenta años del Nunca Más no son una efeméride: son una advertencia. En un país donde la memoria fue conquista y resistencia, hoy asistimos a un intento feroz de vaciarla, relativizarla y convertirla en mercancía ideológica. La derecha más rancia, negacionista y envuelta en ropajes anarcocapitalistas pretende reescribir la historia para justificar un presente de ajuste, entrega y desprecio por lo colectivo.

Por eso, este aniversario pesa más que nunca. Porque mientras se ataca a los organismos de derechos humanos, se banaliza el terrorismo de Estado y se ridiculiza la lucha de las Madres y Abuelas, el gobierno avanza sobre salarios, ciencia, educación y soberanía. Y en esa ofensiva, la memoria es un estorbo: recuerda que cuando el Estado se desentiende del pueblo, el autoritarismo siempre entra por la puerta principal.

“Nunca Más” no fue un slogan: fue un contrato social construido con dolor, verdad y justicia. Negarlo es un acto político. Pretender neutralidad ante un proyecto que empobrece y reprime, también. Todo gesto —el silencio, el voto, la protesta, el reclamo— es político. Y hoy, más que nunca, cada acto que erosionan contra el pueblo termina pagándolo ese mismo pueblo.

Recordar es resistir. Defender la memoria es defender el derecho a un futuro donde la dignidad no dependa del mercado ni de los caprichos de un poder negacionista. A cuarenta años del Nunca Más, la consigna vuelve a ser urgente: no permitir que el olvido se convierta en política de Estado.

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