lunes 23 de febrero de 2026

MARCHA MULTITUDINARIA

Del odio en redes al odio en las calles: Violencia que habilita Milei

sábado 08 de febrero de 2025

Las calles de Buenos Aires se convirtieron en un escenario peligroso para quienes no encajan en la norma impuesta por una derecha que avanza con discursos de odio. El ataque lesbofóbico ocurrido en Recoleta, donde un hombre golpeó brutalmente a una joven solo por caminar de la mano con su pareja, no es un hecho aislado. Es parte de una escalada de violencia legitimada y alimentada desde los más altos niveles del poder.

La víctima, de 26 años, relató que su agresor se le acercó con una pregunta cargada de prejuicio: “¿Por qué te vestís como hombre si sos mujer?” y, sin darle tiempo a responder, le propinó un golpe que la dejó en el suelo. No es casualidad que este ataque ocurra en un contexto donde el discurso gubernamental legitima y amplifica la discriminación.

El gobierno de Javier Milei no solo desprecia la diversidad de género y la lucha feminista, sino que, con su séquito de funcionarios ultraconservadores, instaló una narrativa de odio que da vía libre a agresores misóginos, lesbofóbicos y transfóbicos.

No se trata de hechos aislados: el ataque lesbofóbico en Barracas y el incendio intencional de la casa de una pareja de lesbianas y su hija son parte del mismo patrón de violencia.

La responsabilidad del Estado es ineludible. Cuando desde el poder se banaliza la discriminación y se desmantelan políticas de protección a la comunidad LGBTQ+, lo que se habilita es la persecución y el castigo hacia quienes desafían el orden patriarcal.

El odio que antes se limitaba a comentarios en redes sociales, hoy se traduce en puños, en incendios y en vidas marcadas por la violencia.

Las calles no pueden ser un campo de batalla donde el odio tenga vía libre. Es urgente que la sociedad tome conciencia de que los discursos de odio no quedan en el aire: se traducen en agresiones concretas, en cuerpos golpeados, en vidas arrebatadas.

Exigir justicia es un primer paso, pero el verdadero desafío es no dejar que nos impongan el miedo y el silencio.