lunes 23 de febrero de 2026

OPINIÓN

La Violencia del Discurso: Patricia Bullrich y la estigmatización de los estudiantes

jueves 17 de octubre de 2024

Por: Marina Carabajal

 

Las recientes declaraciones de Patricia Bullrich, en las que afirma que "los estudiantes van a ir con bombas molotov", son una muestra alarmante de cómo se instalan discursos de odio y violencia en el debate político actual.

La ministra de Seguridad, lejos de abordar la legítima protesta estudiantil por la defensa de la educación pública, opta por descalificar y estigmatizar a quienes buscan un futuro mejor.

Bullrich, quien ha estado en el centro de controversias por sus métodos represivos, ahora elige desviar la atención de la realidad. En lugar de reconocer el descontento de miles de estudiantes movilizados contra el desfinanciamiento y el veto del gobierno, opta por presentarlos como "tirabombas", en una clara estrategia de demonización. Este tipo de retórica no solo es irresponsable; es peligrosa.

Es fundamental recordar que las universidades públicas son espacios de debate y resistencia. Los estudiantes que toman la iniciativa de protestar lo hacen por la convicción de que la educación es un derecho, no un privilegio.

Al calificar a estos jóvenes de violentos, Bullrich no solo busca intimidar, sino que también revive prácticas de deslegitimación que nos recuerdan tiempos oscuros en nuestra historia, donde la represión se disfrazaba de "orden".

La utilización de discursos de odio tiene consecuencias. Se alimenta un clima de violencia que no solo afecta a quienes se movilizan, sino a toda la sociedad.

Esta estigmatización de los estudiantes busca sembrar miedo, pero también es un intento por silenciar voces disidentes en un contexto de creciente desigualdad y recortes presupuestarios en la educación.

Es inaceptable que una funcionaria pública, en lugar de escuchar y dialogar, opte por atacar y deslegitimar a quienes luchan por sus derechos. La historia ha demostrado que el silencio ante el autoritarismo es complicidad. No podemos permitir que el miedo y la desinformación se conviertan en la norma. La defensa de la educación pública es una causa noble y necesaria, y quienes se manifiestan en su favor deben ser escuchados, no vilipendiados.

Patricia Bullrich miente. Su discurso es una cortina de humo que esconde la realidad de un país que necesita escuchar a sus jóvenes.

En lugar de fomentar el diálogo, prefiere la confrontación. Nos corresponde a todos rechazar este tipo de retórica y defender el derecho a la protesta pacífica y al debate. La educación no es un lujo; es un derecho. Y los estudiantes, lejos de ser "violentos", son los portadores de un futuro que merece ser escuchado y respetado.

La Violencia del Discurso: Patricia Bullrich  y la estigmatización de los estudiantes