FORMOSEÑO EMPRENDEDOR
Un formoseño logró lo impensado: cosecha frutillas en pleno invierno patagónico
Lo que comenzó como una búsqueda de oportunidades laborales lejos de su provincia natal terminó convirtiéndose en una historia de esfuerzo, innovación y crecimiento productivo. César Rivarola, un formoseño radicado en Choele Choel, Río Negro, logró transformarse en uno de los pocos productores de frutillas de la región que mantiene cosechas durante el invierno patagónico.
Rivarola llegó a la Patagonia en 2009 desde Formosa. Como muchos comprovincianos que emigran en busca de trabajo, inició su camino desempeñándose en cosechas, chacras y empleos temporarios mientras conocía la realidad productiva del Valle Medio.
Aunque no tenía experiencia en frutas finas, la actividad agropecuaria siempre estuvo presente en su vida. Su padre cultivaba mandioca y maní en Formosa, una experiencia que despertó desde pequeño su interés por el trabajo de la tierra y que años más tarde resultaría clave para desarrollar su propio emprendimiento.
En 2016 decidió apostar por un proyecto personal. Primero experimentó con distintos cultivos hortícolas como tomates, morrones, zapallos, melones y berenjenas. Sin embargo, el rumbo de su producción cambió cuando comenzó a probar con apenas 70 plantas de frutilla.
“Las puse para probar y empezaron a multiplicarse. Cuando me quise acordar tenía una cantidad impresionante de plantines”, recordó el productor.
Con el paso de los años, aquellas primeras plantas dieron origen a una producción que actualmente ronda las 5.000 unidades. Hoy trabaja con variedades adaptadas a las condiciones climáticas de la región y comercializa su producción en ferias, verdulerías, comercios y hoteles del Valle Medio.
Uno de los aspectos que distingue su emprendimiento es la incorporación de microtúneles y macrotúneles, estructuras que permiten proteger los cultivos de las bajas temperaturas. Gracias a esta tecnología, logró extender la temporada de cosecha y obtener fruta fresca incluso durante el invierno.
“Es el primer año que tengo frutillas a esta altura. Ya estamos casi a fines de junio y sigo sacando producción”, explicó.
La historia de Rivarola también está marcada por la superación personal. Nació sin una mano, una condición que nunca consideró un obstáculo para desarrollarse laboralmente. Por el contrario, sostiene que la adaptación y la búsqueda constante de soluciones forman parte de su manera de enfrentar cada desafío.
Además de las frutillas, produce verduras de hoja, brócoli, repollos y repollitos de Bruselas. Mientras continúa consolidando su emprendimiento, proyecta incorporar frambuesas y arándanos, además de construir un invernadero para ampliar su capacidad productiva.
A 17 años de haber dejado Formosa, el productor asegura que sigue aprendiendo todos los días. Su experiencia refleja cómo el trabajo, la capacitación permanente y la perseverancia pueden abrir nuevas oportunidades para los formoseños que buscan crecer en distintos puntos del país.