2026-03-04

MÁQUINAS DE COSER APAGADAS

Galfione: "Este tipo de políticas no hace más que empobrecer cada vez más a la sociedad"

El presidente de la Fundación Pro Tejer advirtió en FM Espacios de Formosa sobre el cierre de empresas, la caída del consumo y el impacto de las importaciones en el empleo del sector.

En cientos de fábricas, miles de trabajadores de todo el país observan preocupados cómo las prendas importadas ganan terreno frente a máquinas de coser apagadas, postal de la crisis de la industria textil argentina ante las políticas de apertura comercial indiscriminada del gobierno de Javier Milei.

En el marco de una profunda crisis que atraviesa el entramado productivo nacional, el empresario textil y presidente de la Fundación Pro Tejer, Luciano Galfione, brindó un panorama sombrío sobre la realidad del sector bajo las actuales políticas económicas. Con una mezcla de indignación y preocupación, calificó la situación como un auténtico “industricidio”.

Los números del desplome

En diálogo con FM Espacios 92.5 de Formosa, alertó sobre la crítica situación que atraviesa la industria textil argentina y aseguró que la evidencia es diaria, lo cual se refleja no solo en el cierre de persianas, sino en la pérdida sistemática de familias detrás de cada puesto de trabajo.

“Estamos evidenciando todos los días empresas que se caen, pero sobre todas las cosas, estamos perdiendo puestos de trabajo. Solo en el sector textil ya perdimos más de 20.000 empleos formales —los informales son mucho más difíciles de medir— y ya han cerrado más de 500 empresas”, detalló a La otra mirada

El empresario puso especial énfasis en el "factor multiplicador" de la industria. Según explicó, por cada puesto industrial que se destruye, se pierden otros 2,5 empleos indirectos. “Cuando dejas de fabricar una tela, el que hace los tubos de cartón, el de las bolsitas, el fletero, el contador y el abogado dejan de trabajar. En la realidad, por cada operario que perdemos, perdemos casi cuatro”, sentenció.

Galfione señaló que uno de los principales problemas es la pérdida del poder adquisitivo. “A la gente no le alcanza la plata para vivir, y eso tiene una consecuencia enorme sobre todo el entramado productivo. Lo que fabricamos es lo mismo que consumimos y también es lo que nos da trabajo. Este tipo de políticas no hace más que empobrecer cada vez más a la sociedad y ya conocemos las consecuencias que esto genera en el mediano y largo plazo”, sostuvo.

La brecha de precios: el "mito de la remera cara"

Galfione también cuestionó el discurso oficial que responsabiliza a la industria local por los altos precios de la indumentaria. Explicó que el problema no es el costo de producción, sino la estructura que rodea a la comercialización. “Vendemos caro no por lo que cuesta producir. La gran responsabilidad es del Gobierno nacional. El 50% de lo que se paga una prenda de marca en un shopping son impuestos. Eso lo pueden modificar los gobiernos”, afirmó.

Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la respuesta de Galfione a los funcionarios del gobierno, específicamente al Ministro de Economía, Luis Caputo, respecto al valor de la indumentaria de fabricación local frente a la importada.

“Fabricar una remera de marca de excelente calidad en Argentina no vale más de 4 dólares. Una básica cuesta 2 dólares. El problema es cuando esa remera llega a 50 dólares en un shopping”, aclaró Galfione. Según el análisis de Pro Tejer, la distorsión de precios no está en la producción, sino en la estructura de costos ajena al taller:

  • Impuestos: Representan el 50% del valor de venta en centros comerciales.
  • Financiación: Argentina maneja tasas del 40% anual frente al 3% o incluso tasas negativas para inversión industrial en países como China.
  • Logística y Comercialización: Costos de alquileres y envíos.

Al comparar el mercado local con plataformas internacionales como Shein o Temu, Galfione fue tajante: “Esas remeras son baratas porque se pagan de una sola vez (sin cuotas), con arancel cero de importación, sin impuestos, envío gratis y sin locales físicos. Cuando sacás todo eso, la remera vale lo mismo que fabricarla acá. El problema es que el camino de traer todo importado ya lo vivimos: genera desocupación y la ropa sigue siendo cara para quien no tiene ingresos”, manifestó.

"No somos 'empresaurios', somos los que invertimos en el país"

Consultado sobre cómo atraviesan las empresas el actual contexto económico, Galfione fue contundente: “Estamos tomando las medidas más desagradables. Reestructuramos capacidades productivas, reducimos personal y achicamos fábricas para volver a niveles que sean rentables”. Y aclaró que el sector textil está conformado casi en su totalidad por pequeñas y medianas empresas.

“El 95% son pymes de entre 20 y 40 trabajadores. Yo voy en colectivo a mi trabajo y tengo una fábrica con unas 50 personas. No sé a qué empresarios se refieren cuando hablan de los que andan en avión”, expresó.

Para Galfione, existe una fuerte desconexión entre el discurso oficial y la realidad productiva del interior del país. “No es la Argentina real. Me encantaría que el Presidente recorra las provincias, que vea las industrias, la tecnología, las capacidades productivas que tenemos. Nosotros podemos dar cuenta de nuestra productividad, pero no de la competitividad, que depende de factores estructurales”, afirmó.

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También advirtió sobre los riesgos de profundizar la apertura importadora. “Si creemos que trayendo todo importado vamos a solucionar los problemas de los argentinos, eso no va a pasar. Ya lo vivimos. La ropa va a seguir siendo cara y, además, vamos a tener una enorme desocupación”, alertó.

De cara a los próximos meses, Galfione anticipó un escenario aún más complejo si no se modifica el rumbo económico. “Esto se va a profundizar. Se está espiralizando. Todos los días vemos caer empresas emblemáticas y pareciera que la responsabilidad es de los empresarios, como si fuéramos delincuentes”, manifestó.

Visiblemente afectado por la retórica oficial que apunta contra la industria protegida, Galfione reivindicó la historia de su empresa familiar. “Me duele que nos traten de ‘empresaurios’ o delincuentes. Nuestra fábrica está cerca de cumplir 80 años. Empezó mi abuelo, pasó mi viejo; atravesamos dictaduras y todas las crisis imaginables, e invertimos permanentemente”, recordó.

Para finalizar, el presidente de Pro Tejer advirtió que la desinflación celebrada por el gobierno es “totalmente irreal” ya que se basa en el aniquilamiento del consumo. “A la gente no le alcanza la plata para vivir. Estamos ahorrando por ahorrar, como si en una casa tuvieras superávit pero dejas que tu hijo camine con las zapatillas rotas y se lastime el pie. Este plan solo conduce a una enorme desocupación que, lamentablemente, ya estamos empezando a ver espiralizarse”, concluyó.

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