jueves 25 de junio de 2026

MESAS VACIAS

La gastronomía formoseña, en alerta: cae el consumo y los locales ya ajustan personal

"Las familias destinan una porción cada vez mayor de sus ingresos a sostener gastos fijos como alquiler, luz, agua, gas, internet y otros servicios".
jueves 25 de junio de 2026

La gastronomía formoseña atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la salida de la pandemia. Así lo describió el empresario gastronómico Matías Orozco, referente de Casa Libertad y "Yo te Conozco, Orozco", quien en diálogo con "Formosa Mi Ciudad" de FM Espacios 92.5 expuso el fuerte freno en el consumo, el cambio de hábitos de los clientes y la necesidad de achicar estructuras para intentar sobrevivir en un contexto económico cada vez más asfixiante.

Orozco señaló que la crisis es generalizada y que, pese a los esfuerzos del sector por ofrecer promociones, ajustar costos y mejorar servicios, el problema ya no pasa por el precio de la carta sino por la falta de dinero disponible en los hogares. “La gastronomía no está imposible ni cara; el problema es que la gente no tiene sobrante”, resumió.

Según explicó, hoy las familias destinan una porción cada vez mayor de sus ingresos a sostener gastos fijos como alquiler, luz, agua, gas, internet y otros servicios, por lo que salir a comer afuera dejó de ser una opción frecuente y pasó a convertirse en un lujo ocasional. En ese sentido, relató una postal que se repite en distintos eventos y espacios públicos: personas que salen a recorrer, asisten a actividades gratuitas, pero consumen lo mínimo o directamente nada.

Menos consumo, más oferta y ajustes en los locales

El empresario aseguró que la plaza gastronómica local se encuentra saturada de oferta, mientras que la demanda cayó con fuerza, especialmente en horario nocturno. “La noche está muy saturada y ahí es donde más bajó el consumo”, sostuvo. En contrapartida, indicó que algunos segmentos todavía logran sostener cierto movimiento, como el servicio de viandas al mediodía, la parrilla y las fechas especiales, sobre todo las patrias, donde productos como el locro suelen tener buena salida.

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Para mostrar que el problema no está atado exclusivamente a los precios, Orozco detalló algunas de las promociones que hoy ofrecen en sus locales: pizzas con bebida para dos personas por 20 mil pesos, docena de empanadas con cerveza por 30 mil y parrilla para dos por 40 mil pesos.

“Tratamos de buscar buenos precios y buenos productos, pero aun así el consumo es mínimo”, remarcó.

Asimismo, advirtió que el ajuste ya comenzó a sentirse también en el plano laboral. Por ello, recalco que ante la baja sostenida de ventas y el peso de los costos salariales e impositivos, muchos empresarios gastronómicos se ven obligados a reducir personal y reorganizar funciones. “Nuestro mayor costo es la mano de obra. A medida que baja el consumo, tenemos que bajar también la capacidad operativa”, afirmó.

Esa reestructuración se traduce en planteles más chicos y en trabajadores que pasan a cumplir varias tareas al mismo tiempo. “El cafetero empieza a trabajar de cocinero y de mozo. Con un empleado hacés tres o cuatro tareas que antes hacían dos o tres personas”, describió.

Pese al panorama complejo, Orozco dijo que el sector intenta sostener una mirada optimista y espera una recuperación con la llegada del verano y las vacaciones de invierno. También consideró que la suba del dólar podría hacer que parte del público opte por quedarse en la ciudad en lugar de viajar al exterior, algo que podría beneficiar a Formosa, especialmente por su cercanía con Paraguay y la competencia permanente con Asunción.

“Esperemos que la gente se quede en la ciudad, que nuestra oferta sea buena y podamos captar ese público”, planteó. Mientras tanto, el diagnóstico del sector es claro: la gastronomía formoseña enfrenta una caída del consumo que ya impacta de lleno en la actividad, en la rentabilidad y también en el empleo.