sábado 11 de abril de 2026

Escándalo en la UNaF: denuncian amenazas a estudiantes y uso de seguridad privada durante una protesta

Mientras tanto, el malestar por las restricciones en el comedor continúa siendo el eje de las demandas, que ahora suman el reclamo por explicaciones sobre lo ocurrido durante la manifestación.
sábado 11 de abril de 2026

La comunidad estudiantil de la Universidad Nacional de Formosa (UNaF) protagonizó una manifestación dentro del campus en rechazo a decisiones vinculadas al acceso al comedor universitario, en un clima que derivó en fuertes cuestionamientos hacia la conducción de la institución. La protesta, que reunió a más de un centenar de alumnos, quedó marcada por un episodio que generó polémica y se viralizó en redes sociales.

Según la información difundida, una fotografía capturada durante la movilización muestra a la profesora Zully Rivero, esposa del rector, increpando a una estudiante que participaba con un cartel. La escena, además, evidenciaría que Rivero se encontraba acompañada por dos efectivos de la empresa de seguridad privada LINCE, lo que motivó cuestionamientos sobre el rol de ese personal durante la protesta.

El hecho generó críticas en torno al uso de la seguridad contratada por la universidad. De acuerdo con lo señalado, el servicio de vigilancia —que se abona con presupuesto institucional— habría sido utilizado como custodia personal, lo que desató reclamos sobre la asignación de recursos públicos y el cumplimiento de funciones destinadas originalmente a resguardar el patrimonio y la integridad de la comunidad educativa.

En el mismo sentido, se cuestionó que el personal de seguridad, cuyo costo es afrontado por la universidad, habría sido desviado de sus tareas habituales. Este punto abrió un debate interno sobre el destino de los fondos y su priorización frente a necesidades vinculadas a becas, infraestructura o el propio servicio de comedor que originó el conflicto.

El episodio también reavivó la discusión sobre la convivencia institucional y la libertad de expresión dentro del ámbito universitario. Desde distintos sectores estudiantiles se planteó que situaciones de tensión o intimidación no deberían tener lugar en un espacio que, por normativa, debe garantizar el debate y la participación de todos los estamentos.

La situación generó repercusiones en la comunidad educativa y abrió interrogantes sobre la utilización de los recursos y el manejo del conflicto estudiantil. Mientras tanto, el malestar por las restricciones en el comedor universitario continúa siendo el eje de las demandas, que ahora suman el reclamo por explicaciones sobre lo ocurrido durante la manifestación.

Los Centros de Estudiantes presentaron un reclamo formal ante el Consejo Superior, exigiendo soluciones inmediatas frente a las nuevas restricciones impuestas por la gestión del Rector Parmetler. "La alimentación es un derecho, no un negocio", sentenciaron los representantes estudiantiles, quienes esperan respuestas urgentes de las autoridades.