miércoles 11 de marzo de 2026

PIDEN COLABORACIÓN

“Pancitas Felices”: El drama del merendero que alimenta a 40 personas a pulmón y fue vaciado por delincuentes

Ubicado en el corazón del Barrio San José Obrero, el espacio atiende a unos 40 beneficiarios. Natalia Benítez, su responsable, relató la difícil logística para llenar ollas de 100 litros y denunció el reciente robo de sus herramientas esenciales de cocina. “Hacer almuerzo hoy es casi imposible por el costo de la carne”, lamentó.
miércoles 11 de marzo de 2026

En la calle Tomás Espora al 444 en el barrio Obrero, la solidaridad formoseña resiste en su estado más puro. Allí funciona “Pancitas Felices”, un merendero que desde hace tres años se ha convertido en el único sostén alimentario para vecinos de todas las edades. Bajo la coordinación de Natalia Benítez, el espacio ofrece contención y alimento a un universo de entre 35 y 40 personas, incluyendo desde bebés de apenas un mes hasta adultos mayores en situación de extrema vulnerabilidad.

“Hacemos todo a pulmón. Se va juntando azúcar, leche, chocolate o harina. Con un poquito de cada uno logramos la merienda para todos”, explicó Benítez durante una entrevista con La otra mirada por FM Espacios 92.5 en la que también destacó gestos de gran impacto social, como la reciente donación de un colchón para Don José, un abuelo de la zona que dormía sobre retazos viejos.

El drama de la olla vacía

La frecuencia de las prestaciones en “Pancitas Felices” no está regida por un calendario fijo, sino por la disponibilidad de insumos. Las meriendas se sirven los sábados o domingos en ollas de 100 litros, pero el verdadero desafío son los almuerzos.

“El almuerzo nos cuesta muchísimo hacerlo. Lo realizamos cada 15 o 25 días. El tema de la carne es directamente imposible; buscamos alitas de pollo, muslos o legumbres. Empezamos a juntar los ingredientes dos semanas antes para que a nadie le falte el plato de comida”, detalló la responsable del merendero, subrayando que la inflación ha dejado proteínas básicas fuera de su alcance.

El colmo de la insolidaridad: el robo de las ollas

A la lucha contra el hambre se le sumó, hace poco más de un mes, un golpe devastador. Delincuentes ingresaron a la casa de Natalia —donde funciona el comedor— aprovechando una ausencia momentánea y sustrajeron las ollas de gran capacidad y los utensilios de cocina esenciales para la preparación masiva de alimentos.

“Nadie sabe nada, nadie vio nada y lo que llevaron desapareció. Por suerte recibimos algunas donaciones de mercadería para reponer la comida, pero las herramientas de trabajo aún faltan”, lamentó Benítez.

Una “boca de lobo” en San José Obrero

La inseguridad que golpeó al merendero no es un hecho aislado. Natalia advirtió sobre el estado de abandono estructural del barrio, específicamente en la iluminación pública. “A la noche es muy peligroso. En esta zona no tenemos luz en las calles, es literalmente una boca de lobo”, denunció, solicitando a las autoridades municipales la colocación de farolas para brindar mayor seguridad a los vecinos y a quienes asisten a alimentarse.

Pese a que la labor de “Pancitas Felices” es conocida en el barrio, Natalia confirmó que, hasta el día de hoy, no reciben ninguna ayuda oficial de nivel gubernamental ni municipal. Toda la estructura se mantiene mediante donantes particulares y aportes voluntarios.

Cómo colaborar

Para quienes deseen sumarse a la causa y colaborar con insumos (especialmente leche, azúcar, harina o artículos para el almuerzo) o para reponer el mobiliario robado, pueden contactarse a través de:

  • WhatsApp: 3705 - 222074
  • Instagram: pancitas felíces (merendero_pancitas_felices)
  • Dirección: Tomás Espora 444, Barrio San José Obrero.