lunes 23 de febrero de 2026

EDUCACIÓN EN LA MIRA

Magíster en Educación advirtió sobre los riesgos de una reforma educativa y cuestionó el funcionamiento de la UNaF

El especialista en Educación, Mario Antonio Olmedo analizó el impacto de las reformas impulsadas a nivel nacional, defendió el rol del Estado y criticó la conducción de la UNaF, reclamando mayor participación, apertura territorial y compromiso con el desarrollo cultural y social de la provincia.
lunes 15 de diciembre de 2025

El Gobierno de Javier Milei presentó el proyecto de “Libertad Educativa”, una reforma que cambia de forma estructural cómo va a funcionar la educación en Argentina

El texto deroga la Ley de Educación Nacional vigente desde 2006, habilita educación presencial, virtual o en el hogar, crea evaluaciones obligatorias y modifica el financiamiento de escuelas y universidades, desplazando el peso del sistema hacia las provincias. La reforma elimina la meta legal de invertir el 6% del PBI en educación y reemplaza el esquema por un sistema de asignaciones directas a familias mediante vouchers, becas o créditos fiscales.

El magíster en Educación Mario Antonio Olmedo analizó con dureza el impacto que podrían tener las reformas impulsadas por el Gobierno nacional en el sistema educativo argentino y alertó sobre un proceso que, a su entender, pone en riesgo el rol del Estado, la educación pública y la formación ciudadana. En Cuarto Oscuro (Cosmovisión TV) abordó tanto la situación nacional como la realidad particular de la Universidad Nacional de Formosa

Olmedo sostuvo que la Argentina alcanzó su mayor desarrollo como Estado-Nación a partir de la educación pública, un modelo que permitió formar ciudadanía y consolidar una identidad colectiva. “Sin educación no hay ciudadanía, y sin educación pública lo que se forma no son ciudadanos, sino consumidores”, afirmó, al advertir que el avance de una lógica de mercado en la educación implica un retroceso en términos sociales y democráticos.

En ese sentido, cuestionó el desprecio hacia el Estado que subyace en algunas propuestas actuales. Señaló que las instituciones pueden ser herramientas al servicio del bien común o, por el contrario, mecanismos que profundicen desigualdades. “Cuando se desprecia al Estado, se destruye el ‘nosotros’, la familia y la solidaridad”, expresó, al tiempo que criticó concepciones que responsabilizan individualmente a las personas por su pobreza o exclusión social.

El educador alertó que la idea de reducir al Estado a su mínima expresión y dejar librada la educación al mercado responde a lo que definió como “darwinismo social”, un modelo en el que “cada uno se arregla como puede”. Frente a esto, destacó que los países con mejor calidad de vida fortalecieron sus sistemas educativos públicos, el respeto al otro y la construcción colectiva de ciudadanía.

Olmedo reconoció que el sistema educativo argentino arrastra debilidades en la formación ciudadana desde hace décadas, pero se mostró confiado en que esa semilla aún es lo suficientemente fuerte como para resistir reformas que consideró regresivas. Como ejemplo, recordó la masiva movilización en defensa de la universidad pública frente a los intentos de recorte presupuestario, subrayando que “no hay ciudadano que pueda decir yo no me meto, porque está en juego el futuro de nuestros hijos y nietos”.

También cuestionó la redefinición de la educación como un “servicio” y no como un derecho, así como la posibilidad de que las familias opten por educar a sus hijos en el hogar, una concepción que, según indicó, responde a modelos ajenos a la tradición educativa argentina. En contraposición, defendió el deber indelegable del Estado de garantizar la educación de las nuevas generaciones.

En el plano local, Olmedo fue especialmente crítico con la Universidad Nacional de Formosa. Afirmó que la única universidad nacional pública de la provincia “está lejos de cumplir con los roles que la Constitución le otorga” y denunció que la autonomía universitaria se transformó en una autocracia, manejada por una élite cerrada y sin participación real de los claustros.

Enumeró una serie de falencias que, a su juicio, persisten en la casa de altos estudios: ausencia de voto directo, escasa participación estudiantil y docente, falta de respeto a los gremios, carencia de carreras innovadoras y poca apertura a la diversidad cultural de la provincia. “Formosa no es solo capital; la universidad debería extenderse a todo el territorio y reflejar la riqueza cultural de sus regiones y pueblos”, remarcó.

Al recordar el proceso histórico de creación de la UNaF, Olmedo sostuvo que la universidad debería ser “un faro académico, institucional e intelectual” con proyección regional y mirada hacia el Mercosur, impulsando carreras nuevas, posgrados y propuestas disruptivas. Sin embargo, lamentó que hoy se la conciba como “una caja que se cuida”, en lugar de un espacio abierto al debate y al desarrollo del conocimiento.

Finalmente, llamó a defender la educación pública, la autonomía universitaria y el cultivo de la ciudadanía a través del pensamiento crítico. “La ciudadanía no es solo ir a votar; es levantar la voz cuando están en juego derechos fundamentales”, concluyó, al tiempo que expresó su solidaridad con los docentes que enfrentan procesos administrativos y convocó a fortalecer la universidad como herramienta clave para el desarrollo de Formosa y del país.