lunes 23 de febrero de 2026

CRISIS PROFUNDA

Argentina profundiza el fenómeno del trabajador pobre mientras Formosa encabeza la precarización laboral

Siete de cada diez trabajadores ganan menos de un millón de pesos y no cubren la canasta básica. En Formosa, más de la mitad de los ocupados es informal y el empleo formal se desploma pese a la baja desocupación.
miércoles 10 de diciembre de 2025

La Argentina de Javier Milei consolidó un escenario inédito y devastador: millones de personas con empleo siguen siendo pobres. El último informe del Instituto Gino Germani (UBA) expone una radiografía alarmante. El 72% de los trabajadores formales, informales y cuentapropistas, gana menos de un millón de pesos mientras la Canasta Básica Total de octubre superó los $1.213.799. Es decir, la mayoría de quienes trabajan hoy en el país no logra cubrir lo mínimo indispensable para sobrevivir.

El derrumbe salarial se vuelve todavía más brutal cuando se miran los sectores más desprotegidos: el 89% de los asalariados no registrados y el 88% de los cuentapropistas de baja calificación se encuentran por debajo del millón de pesos. Pero incluso el universo formal, históricamente resguardado, está colapsado: el 58% tampoco alcanza a cubrir la canasta básica. Trabajar dejó de ser garantía de dignidad y, en la práctica, el concepto de “trabajo formal” perdió su poder protector.

El informe señala que uno de cada cinco trabajadores con jornada completa es pobre, cifra que se dispara al 41,3% entre los informales. Con salarios que se actualizan muy por detrás de la inflación, tarifas dolarizadas, alquileres imposibles y un sistema financiero cerrado para la clase trabajadora, la ecuación es terminal. Para millones, cualquier imprevisto económico se convierte en un golpe que los deja fuera del mapa.

La insuficiencia de los ingresos obliga a un ajuste desesperado: el 12% de los trabajadores ya tiene más de un empleo para intentar evitar la pobreza. Aun así, el 67% de la población económicamente activa enfrenta problemas de empleo entre desocupación, subocupación o trabajos precarios. La precarización no es un síntoma: es el nuevo modelo laboral argentino.

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En este marco crítico, Formosa exhibe una paradoja que desnuda la fragilidad estructural del mercado laboral provincial. Según datos oficiales del INDEC, la desocupación es del 3,8%, una de las más bajas del país. Pero lejos de ser un indicador de fortaleza, ese número convive con otra realidad demoledora: el 52,2% de los ocupados trabaja en la informalidad. Más de la mitad de la fuerza laboral formoseña sobrevive sin aportes, sin obra social, sin estabilidad y sin derechos básicos.

A esto se suma un derrumbe silencioso pero sostenido: Formosa encabeza la caída del empleo privado registrado, con una pérdida del 7,2% desde noviembre de 2023. Es decir, mientras baja el trabajo formal, crece el trabajo informal. La foto final es inequívoca: menos derechos, más precariedad y salarios que no alcanzan.

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Argentina atraviesa un momento histórico en el que el empleo ya no garantiza la salida de la pobreza y donde provincias como Formosa exponen de manera descarnada la expansión de un modelo basado en informalidad, salarios de hambre y caída del trabajo de calidad. El trabajador pobre ya no es un síntoma del ajuste: es la consecuencia más clara de un sistema que dejó de proteger a quienes producen todos los días.