lunes 23 de febrero de 2026

Opinión

“Eutanasia: el tránsito del alma y la libertad de partir con conciencia”

"Las almas no mueren; se transforman, se liberan del cuerpo físico".
martes 18 de noviembre de 2025

La reciente aprobación de la eutanasia en Uruguay y el inminente debate en la Argentina vuelven a abrir una pregunta que trasciende la política, la religión y la medicina:¿A quién pertenece la vida y quién tiene derecho a decidir el momento de partir?

Como médium evidencial, he sido testigo a través de cientos de experiencias espirituales de que la muerte no es el final, sino una transición consciente del alma hacia otro plano de existencia.

Las almas no mueren; se transforman, se liberan del cuerpo físico, y continúan su evolución en la luz. Por eso, cuando una persona enfrenta una enfermedad irreversible o un dolor que ya no tiene sentido pedagógico ni espiritual, es legítimo preguntarse si prolongar ese sufrimiento es realmente un acto de amor.

La vida es sagrada, sí. Pero también lo es la libertad del alma para elegir su propio camino. No todos los procesos de partida son iguales: algunos necesitan tiempo para cerrar historias, pedir perdón o reconciliarse con su propósito; otros simplemente sienten que su misión ya está cumplida y desean regresar al Hogar en paz. El problema no está en la eutanasia como práctica médica, sino en la conciencia con la que se decide.

Si la decisión nace del miedo o la desesperación, el alma puede quedar confusa al trascender. Pero si surge desde la serenidad, el amor y la comprensión de que la vida terrenal ha cumplido su ciclo, entonces la muerte asistida puede convertirse en un acto de compasión y respeto espiritual.

En el mundo espiritual no existen castigos ni juicios, solo aprendizajes. Las almas que parten asistidas no son castigadas; son recibidas con la misma ternura y comprensión que cualquier otra. Lo que verdaderamente importa es cómo vivimos, cómo amamos y cómo elegimos partir: si lo hacemos en armonía, en consciencia y en paz.

Como sociedad, en Argentina necesitamos aprender a hablar de la muerte sin miedo ni tabúes, integrándola como parte natural de la existencia. La eutanasia, entendida desde una mirada espiritual y ética, puede ser una oportunidad para humanizar el final de la vida, acompañando a quien sufre sin juzgarlo, y permitiendo que su alma siga su viaje con dignidad.

Mi compromiso, como médium evidencial, no es tomar partido por un dogma, sino por la verdad del alma. Acompaño a las familias y a las conciencias a mirar este tema sin miedo, desde el amor y la libertad interior. Porque morir con conciencia no es rendirse: es regresar a la Luz sabiendo quiénes somos realmente.

Por Roberto Verdún – médium evidencial, periodista y docente
Diplomado en psicología para el manejo de la pérdida y el duelo

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