lunes 23 de febrero de 2026

La comodidad de no pensar

Las creencias que nos encadenan

Opinión.
domingo 09 de noviembre de 2025

Vivimos en un mundo que prefiere la obediencia al pensamiento crítico. Entre líderes mesiánicos, ideologías cerradas y dogmas disfrazados de certezas, hemos aprendido a renunciar a la duda y a defender nuestras cadenas como si fueran un privilegio.

Y nos condiciona antes de que podamos decidir. Desde tiempos inmemoriales, las estructuras sociales, religiosas y políticas han moldeado nuestras creencias para mantenernos subyugados a lo que nos imponen. Nos enseñan a obedecer antes que, a pensar, a aceptar antes que a cuestionar.

El pensamiento crítico, en este escenario, se ha vuelto un lujo intelectual. Es más cómodo aceptar la versión oficial de la realidad que construir una propia. Preferimos estar uniformados antes que, informados, porque la pertenencia nos da una sensación de seguridad.

El ser humano parece necesitar siempre de un líder. Alguien que le indique qué hacer, qué creer y cómo vivir. Si ese líder es mesiánico, mejor: le atribuimos poderes divinos, lo elevamos a una categoría superior, y así sometemos nuestra voluntad. Religiones e ideologías comparten esa obsesión por estructurar la mente humana, por imponer un orden que no libere, sino que domestique.

Nos encierran en jaulas invisibles. Jaulas sin rejas, pero con reglas. Nos agrupan en tribus que comparten un mismo pensamiento, y nos convencen de que debemos defender al líder a cualquier precio. La masificación moderna, con su culto a imagen y semejanza de quien ostenta el poder, no es más que una versión urbana del síndrome de Estocolmo: cuanto más nos manipulan, más admiramos al manipulador.

Nos acostumbramos al abuso, a la mentira, al engaño institucionalizado. Y lo peor es que lo justificamos. Nos aferramos a las creencias que nos limitan, como si liberarnos de ellas fuera una amenaza a nuestra identidad. Nos da miedo la libertad, porque la libertad exige pensar.

Tal vez haya llegado el momento de romper esas cadenas mentales que arrastramos desde siglos. De desconfiar del dogma, del líder y del discurso fácil. Pensar debería ser un acto cotidiano, no una rebeldía.

“El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.”

Friedrich Nietzsche (Filosofo y filólogo alemán nacido en 1844)