martes 24 de febrero de 2026

ABANDONO RURAL

Una abuela de 84 años enfrenta el olvido y una factura impagable

Doña Guillermina Frutos vive sola en condiciones precarias en el interior formoseño. Sin atención médica ni recursos, recibió una boleta de luz por 107 mil pesos.
miércoles 16 de abril de 2025

En un rincón del interior formoseño, sobre la Ruta Provincial Nº 23, a escasos metros de la localidad de General Manuel Belgrano, vive Doña Guillermina Frutos, una mujer campesina de 84 años que representa con crudeza una realidad muchas veces silenciada: la del abandono, la pobreza extrema y la desprotección del Estado.

La historia de Guillermina fue visibilizada gracias a la intervención del referente del Frente Nacional Campesino y del Movimiento Campesino de Formosa, Benigno López, quien compartió detalles del caso en una entrevista exclusiva con Sin Protocolo de Radio Menta.

Doña Guillermina vive sola en un pequeño ranchito en condiciones deplorables. Su casa está deteriorada, su alimentación es deficiente, su salud es precaria, y además, debe enfrentarse a peligros cotidianos como alimañas del monte: “Hace unos días mató a una yarará en su rancho”, relató Benigno con preocupación.

Pero lo que desató la urgencia del pedido de ayuda fue la llegada de una factura de REFSA por $107.000, un monto imposible de afrontar con los escasos ingresos que percibe la mujer. La abuela apenas consume energía (tiene un solo foco en su humilde vivienda), sin embargo, le llegó una boleta que evidencia graves errores en el sistema de facturación, o en el mejor de los casos, un descontrol que merece revisión urgente.

“Ella vive a menos de un kilómetro del pueblo, pero pareciera que está en otro mundo. En pleno siglo XXI, no es posible que nuestros adultos mayores vivan en estas condiciones. Necesita auxilio, urgente”, expresó López, quien llamó a la responsabilidad del Estado provincial y las instituciones competentes.

El caso de Guillermina como reflejo del abandono rural

El referente campesino remarcó que la situación de doña Guillermina no es un hecho aislado, sino un caso testigo de la desidia que sufren miles de familias campesinas e indígenas en Formosa. “En todas las colonias y parajes hay situaciones de extrema vulnerabilidad. El ajuste económico nacional, la falta de políticas activas en el territorio, y el abandono institucional golpean con más fuerza al campesinado", sostuvo.

A esto se suman los impactos del cambio climático, las crecidas del río Pilcomayo, las pérdidas de ganado, los tiempos desfasados de siembra y cosecha, la falta de herramientas para trabajar la tierra, y ahora también los recortes y despidos en organismos clave como el INTA y la Secretaría de Agricultura Familiar, que dejan al pequeño productor sin asistencia técnica, sin acompañamiento y sin futuro.

Una denuncia a la burocracia y el modelo extractivista

Durante la entrevista, Benigno López también apuntó a los errores en la gestión territorial del gobierno provincial. “No puedo decir que el gobernador no quiera ayudar, pero sí que lo que se anuncia, muchas veces, no llega. Hay funcionarios que no están haciendo su trabajo y eso afecta directamente al sector productivo más pobre de la provincia”, denunció.

Asimismo, alertó sobre el modelo agroexportador que, según él, “solo beneficia a grandes grupos económicos y extranjeros que quieren tierras baratas”, empujando a las familias campesinas al éxodo rural y a la pobreza en los cordones urbanos.

“No se puede hablar de desarrollo cuando nuestros abuelos viven en el abandono, cuando se importa carne de Brasil mientras nuestros pequeños productores pierden hacienda por inundaciones. Es una contradicción total”, subrayó.

Una oportunidad con las Reservas de Usos Múltiples

López valoró, sin embargo, como un avance positivo la reciente sanción de la Ley Provincial que crea la Reserva de Usos Múltiples “RUM”, que contempla la protección de 96 mil hectáreas en la zona de La Florencia, ocupada históricamente por familias campesinas e indígenas. “Nos parece un acto de justicia. Estas tierras se defienden para vivir, producir y conservar el medio ambiente, no para venderlas como negocio inmobiliario", destacó.

La reserva se suma a otras áreas protegidas como la Reserva Natural Formosa y la Biósfera del Teuquito, y plantea un modelo alternativo al extractivismo, basado en la producción local, la soberanía alimentaria y el respeto por la vida campesina.

Un llamado a la acción y a la sensibilidad

El caso de Guillermina Frutos interpela no solo al Estado, sino a toda la sociedad. “Cada persona es un ser único e indispensable. Esta abuela no puede esperar. Hay que actuar ya. Hay que llevarle asistencia médica, alimentos, arreglar su casa, revisar esa factura de luz absurda. No podemos naturalizar el abandono”, reclamó López.

Finalmente, hizo un llamado a la empatía y la organización colectiva: “Si el Estado no llega, que lleguemos nosotros. Si las políticas no alcanzan, que la solidaridad despierte. Doña Guillermina no puede quedar sola”.