MALESTAR CRECIENTE
El Chorro: Comunidades wichis le dieron la espalda al acto oficial
La conmemoración oficial del 25 de Mayo en El Chorro dejó una imagen difícil de ignorar: las sillas reservadas para caciques, dirigentes y representantes de las comunidades wichis permanecieron vacías durante todo el acto encabezado por el intendente de la localidad.
Según distintas fuentes consultadas por la redacción de Guaú Formosa, ningún cacique, delegado ni referente comunitario decidió asistir a la ceremonia organizada por el municipio. La ausencia masiva contrastó con los reiterados anuncios de los presentes en el palco, donde se mencionó a autoridades indígenas que finalmente nunca ocuparon sus lugares.
Mientras el acto oficial contó únicamente con la participación de efectivos de la Policía de Formosa, Gendarmería Nacional y establecimientos educativos del casco urbano, las comunidades originarias optaron por participar de una celebración paralela realizada en la EPEP N° 541 de la comunidad Km 2 Pozo del Oso, ubicada a unos dos kilómetros del centro de El Chorro.
La convocatoria alternativa reunió a 27 caciques de distintas comunidades de la zona, en lo que muchos interpretan como una contundente demostración del distanciamiento político existente con la administración municipal. El gesto no pasó desapercibido y dejó al descubierto una ruptura que, según referentes locales, se viene profundizando desde hace tiempo.
Entre los motivos del malestar aparecen denuncias por despidos considerados arbitrarios, incumplimientos de promesas de campaña, destrato hacia caciques y dirigentes comunitarios, además de cuestionamientos a la gestión municipal. A ello se suma el conflicto salarial que recientemente obligó a la intervención de ATE para reclamar la regularización del pago de haberes adeudados a trabajadores comunales.
Las críticas también apuntan a la situación salarial de los empleados municipales, ya que El Chorro registra actualmente los ingresos más bajos entre los municipios de la provincia. En ese contexto, la ausencia total de las comunidades wichis en la principal ceremonia institucional del año aparece como un fuerte mensaje político hacia la conducción comunal y como una evidencia del creciente aislamiento que enfrenta la gestión local.