2026-05-29

IMPACTO AMBIENTAL

Gran Guardia: Canal irregular y terraplenes agravaron décadas de sequía e incendios

Pobladores denunciaron a Guaú Formosa que las modificaciones irregulares sobre esteros, canales y caminos rurales alteraron el equilibrio hídrico de la zona desde hace más de dos décadas. Apuntan a obras sin control, terraplenes y ocupaciones sobre tierras fiscales como factores que profundizaron las sequías, los incendios y el deterioro ambiental en la región.

El delicado equilibrio ambiental de la zona de Gran Guardia vuelve a quedar bajo la lupa tras las denuncias realizadas por vecinos a la redacción de Guaú Formosa. Los pobladores aseguran que distintas intervenciones sobre campos privados, rutas y esteros alteraron durante años el escurrimiento natural del agua, generando consecuencias devastadoras para el ecosistema y las comunidades rurales.

Uno de los principales señalamientos apunta a un campo ubicado sobre la Ruta Provincial N°1. Según relataron, allí se construyó hace aproximadamente 20 años un canal succionador de agua sin compuertas de regulación, situación que habría acelerado el proceso de secado del Estero Gallego.

“Ahí arrancó nuestro declive”, resumió uno de los pobladores consultados, quien recordó que desde entonces comenzaron a repetirse períodos de sequías extremas cada cuatro años. Entre las más graves mencionaron las registradas en 2004, 2008 y la histórica sequía de 2020.

De acuerdo al testimonio de vecinos, la recuperación hídrica recién comenzó tras las lluvias registradas durante marzo y abril de este año. “Ahora llevamos dos meses y medio sin sacar agua y eso es una bendición”, describieron.

Los habitantes también advirtieron sobre el impacto de la expansión agroganadera registrada desde 2007, cuando empresarios sojeros comenzaron a adquirir campos en la región. Muchos abandonaron luego la agricultura para dedicarse a la ganadería, pero en el proceso levantaron caminos internos y terraplenes sin alcantarillas, modificando el curso natural del agua.

En ese contexto, recordaron que recientemente personal de Vialidad debió intervenir en campos de la zona para romper terraplenes ante el riesgo de inundaciones que amenazaban a localidades como Pirané.

“La Ruta 81 es una barrera que corta los esteros. O se inunda el norte o se inunda el sur”, afirmaron.

Los pobladores remarcaron que existen antecedentes de manejos diferentes. Mencionaron el caso de la familia Alegría, que habría construido alcantarillas con compuertas para regular el paso del agua y evitar daños ambientales mayores.

El deterioro del Estero Gallego quedó expuesto dramáticamente durante la sequía de 2020, cuando el espejo de agua llegó a secarse completamente. Según recordaron, un incendio avanzó desde Gran Guardia hasta San Hilario y destruyó alambrados, campos y vegetación. “Cuando vienen esas sequías, el fuego se vuelve incontrolable”, señalaron.

Ocupas

A las denuncias ambientales se suma otra preocupación creciente: la ocupación irregular de terrenos fiscales sobre las vías férreas. Vecinos aseguran que existen kilómetros de asentamientos precarios levantados entre campos privados, donde algunas personas, en su mayoría de nacionalidad paraguaya, incluso habrían construido viviendas y comercializado lotes de manera ilegal.

Las denuncias exponen nuevamente la fragilidad ambiental de Formosa y la falta de controles sobre obras hidráulicas, desmontes y ocupaciones territoriales que, según advierten los pobladores, vienen alterando desde hace años el comportamiento natural del agua y agravando los eventos extremos en la provincia.

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