2026-05-09

OPINIÓN

Crónica de una prosperidad diferida

Cuando el relato cotiza mejor que la realidad.

El Gobierno insiste en vender una recuperación económica que, por ahora, parece existir únicamente en conferencias, reuniones empresariales y discursos épicos. Mientras habla de orden, estabilidad y un futuro luminoso, la realidad cotidiana ofrece una postal bastante menos épica: consumo en caída, pérdida de empleo en sectores estratégicos y salarios que corren una maratón contra la inflación real, la de los Bienes y servicios, combustibles, alimentos, medicamentos, que siguen su escalada sin tener en cuenta la baja inflación que exhibe el gobierno. 

El problema sigue siendo el mismo: un modelo que no logra generar empleo, no reactiva el mercado interno y profundiza una desigualdad cada vez más visible entre quienes pueden esperar “el derrame” y quienes apenas llegan al día 20 de cada mes, mientras tanto la escasez gana las calles.

 Durante la cena anual de la Fundación Libertad, el presidente Javier Milei volvió a insistir en la misma liturgia: “las ideas de la libertad funcionan” y que, si la sociedad decide abrazarlas, llegará finalmente un futuro próspero. Un futuro que, por definición, tiene una ventaja incomparable, NUNCA LLEGA.

Mientras el tan ansiado derrame de progreso hacia la microeconomía, sigue en tránsito lento e indefinido, el desgaste político ya empieza a mostrar señales más sólidas de desaprobación a la gestión de Milei. La relación entre el oficialismo y parte de la opinión pública parece entrar en fase de desconfianza, con una erosión progresiva de la imagen presidencial y una creciente fatiga social frente a un ajuste que exige paciencia infinita… siempre a los mismos.

Sobre la gestión de Javier Milei comienzan a acumularse cuestionamientos, denuncias y sospechas que erosionan el discurso de pureza moral con el que el oficialismo construyó su relato “Somos Diferentes”. La fuerza política que prometía venir a exterminar a “la casta” empieza a desnudar una verdad incómoda: “Son los Mismos de Siempre, Haciendo Lo Mismo de Siempre”, contrataciones, vínculos, designaciones y tráfico de influencias no necesariamente prueban delitos, pero sí contribuyen a desgastar el relato de excepcionalidad ética que acompañó al proyecto libertario.

La distancia entre el relato oficial y la cotidianeidad de la mayoría del pueblo, que convive con una realidad incomoda, empieza a parecerse más a esta frase: “Lo que digo es la realidad … No lo que hago”. Una ficción política, que lucha por imponer y mantener un relato, con argumentos cada menos creíbles.

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Quizás el verdadero éxito del oficialismo no sea económico, sino narrativo: haber logrado convertir “LA ESPERA” en Política de gobierno. Esperar inversiones, Esperar derrame, Esperar recuperación, Esperar prosperidad. Siempre Esperar. Mientras tanto, la realidad nos mantiene en vilo, llegar a fin de mes es todo un desafío, con vencimientos que no esperan y salarios cada vez más desgastados, y la dignidad de vivir en un sistema democrático que acelera la perdida de la DIGNIDAD.

Lo preocupante es que los mecanismos para balancear los poderes del Estado están en comunión y acompañan y aprueban todo, sin importar a quienes representan, poco les importa el costo político. La semilla de la desconfianza y descreimiento en el arco político … Ya está germinando.   

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