2026-05-03

OPINIÓN

Día de la Libertad de Prensa en la Argentina del látigo: sin prensa, sin derechos y con crueldad oficial 

Mientras el gobierno anarcocapitalista insulta periodistas y ajusta a los más débiles, la palabra libre se vuelve trinchera contra el autoritarismo.

Cada 3 de mayo el mundo conmemora el Día de la Libertad de Prensa. En Argentina 2026, la fecha es una cachetada. Porque no hay libertad cuando el poder gobierna a los gritos y elige a la prensa como enemigo.  

El gobierno que se vende como anarcocapitalista practica un autoritarismo de laboratorio: deshumaniza al que piensa distinto, licúa jubilaciones, reprime la protesta y ajusta con saña sobre discapacitados a los que les niega pensiones, terapias y medicamentos. La crueldad es plan de gobierno.  

Esa misma crueldad se descarga sobre las universidades públicas, asfixiadas por un desfinanciamiento récord, y sobre los docentes, empujados a la pobreza con paritarias a la baja y campañas de desprestigio. Sin educación ni ciencia libre, el relato oficial no tiene contraparte. Por eso necesitan también una prensa muda.  

Desde la Casa Rosada el método es uno solo: “ensobrados”, “chorros”, “mandriles”. No es un exabrupto, es política de Estado. Desacreditar al periodista es el paso previo para que nadie filme el bastón contra un jubilado, para que nadie muestre el comedor sin comida, para que nadie cuente el aula sin estufa ni el hospital sin insumos.  

El ajuste no es sólo de planilla Excel. Es simbólico y es físico. Se recortan derechos laborales en nombre del mercado, se hostiga en redes con ejércitos de trolls, se marca a periodistas con nombre y apellido desde atriles oficiales. Se festeja cada cierre de medio público como si fuera un gol contra la democracia.  

Un gobierno que odia a la prensa odia el control ciudadano. Odia que le muestren la discapacidad que abandona, la universidad que vacía, el docente que empobrece. Por eso necesita instalar que toda crítica es militante y toda investigación es opereta. Si la prensa miente siempre, el poder nunca rinde cuentas.  

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Pero el 3 de mayo existe para recordarle al poder que la libertad de prensa no es concesión del Presidente. Es derecho del pueblo a saber por qué la nafta aumentó 12 veces, por qué un chico con autismo se quedó sin acompañante, por qué un científico emigra y un maestro hace changas.  

En la Argentina de 2026, hacer periodismo es desobedecer. Es sostener una cámara frente al bastón, una grabadora frente al insulto, una pregunta frente al silencio oficial. Es ponerle voz a los discapacitados que el Estado borra, al docente que resiste, al estudiante que defiende su universidad.  

Hoy no hay nada que festejar. Hay todo para defender. Porque sin prensa libre, el ajuste es mudo, la crueldad es invisible y los vulnerables no existen en el relato oficial.  

El día que al poder le guste lo que publicamos, ese día traicionamos el oficio.

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