El cambio de humor social se potencia
Cuenta regresiva
Tic-Tac, comenzoÌ la cuenta regresiva para el gobierno de Javier Milei con el paro de los colectivos, el regreso de los cortes de ruta, la inflacioÌn que no cede y la catarata de casos de corrupcioÌn. El fenoÌmeno libertario soÌlo se apoya en el Presidente y en este momento seriÌa imposible su reeleccioÌn. El intento de inflar la imagen de Patricia Bullrich choca con una sociedad harta de cualquier oficialismo del ajuste.
En los momentos de cambio de humor siempre hay un punto de inflexioÌn, a partir del cual se hace muy difiÌcil retomar el rumbo. Fue posible visualizar el comienzo de ese cambio en la masividad que tuvo la convocatoria del 24 de marzo. El conflicto con los propietarios y los choferes de colectivos permitioÌ que aflorara y se expresara en forma de bronca el malestar acumulado por los maltratos y sacrificios provocados por el gobierno.
Es objetivo que el principal opositor ha sido el peronismo enrolado en UnioÌn por la Patria, pero no ha sido esa fuerza la que generoÌ el cambio de humor en la sociedad. Por el contrario, tendraÌ que esforzarse si quiere capitalizarlo. El motor del descontento ha sido el ajuste permanente y la percepcioÌn de que los principales perjudicados son los trabajadores en todos los niveles.
Este paiÌs fragmentado con la proliferacioÌn de actividades que promueven el individualismo y la desconfianza mutua, rompioÌ esa tendencia a la dispersioÌn y coaguloÌ en el sentimiento colectivo de haber sido estafado por el relato del denuncismo, el ajuste y el egoiÌsmo.
El conflicto con los colectivos tocoÌ un nervio sensible para millones de trabajadores que debieron pagar fortunas para viajar como vacas, cuando el tercer o cuarto colectivo, despueÌs de dos horas de espera, teniÌa lugar y paraba. Javier Milei debe entre 120 y 150 mil millones de pesos en subsidios impagos a los colectiveros.
Muchos prestadores de salud del PAMI cortaron sus servicios a los jubilados por la deuda millonaria del gobierno. Con los prestadores del PAMI la deuda es de 500 mil millones de pesos, lo que afecta los servicios de las farmacias y de cinco mil sanatorios, clÌinicas y laboratorios en todo el paiÌs, que atienden a seis millones de jubilados.
El deÌficit cero libertario se consiguioÌ sobre la base de una enorme deuda social, a la que se suma el cierre del Plan Remediar, y de los planes Potenciar Trabajo que beneficiaban a 900 mil personas.
La gran ilusioÌn del relato libertario se sostuvo sobre tres columnas: la Gestapo tuitera, la pauta publicitaria de entes autárquicos y otras dependencias del Estado, y la voceriÌa que estaba a cargo de Manuel Adorni. Mal o bien, el vocero daba respuesta y se quedaba con la uÌltima palabra. Al reveÌs que las otras dos herramientas que buscan atemorizar una y crear la impresioÌn de opinioÌn objetiva, la otra, con la voceriÌa, el gobierno interveniÌa de manera oficial. Aunque dijera una barbaridad, interveniÌa en el diaÌlogo, confrontaba criÌticas y era apuntalado por las otras dos.
Las denuncias contra Manuel Adorni afectaron en un doble sentido. Por un lado terminaron de destrozar el discurso anticasta y honestista con el que hicieron campaña. Y por el otro, dejaron fuera de carrera al vocero y a la voceriÌa porque no tienen respuesta a todas las denuncias que comenzaron a aparecer en los medios.
Al perder la voceriÌa, el gobierno desordenoÌ su discurso. Cada ministro con su cuentito y algunos tratando de evitar la ola de denuncias. Pero para un gobierno que se sostiene sobre un relato que vende soÌlo ilusioÌn y expectativa, la peÌrdida de la voceriÌa en plena crisis de credibilidad lo dejoÌ mudo, indefenso y con el relato haciendo agua.
La catarata de denuncias de corrupcioÌn, robo a los discapacitados, intervencioÌn presidencial a cara limpia en una estafa, uso de jubiladas para evadir el fisco o los creÌditos de cientos de miles de doÌlares del Banco NacioÌn a funcionarios libertarios, que triplican las cantidades promedio de los creÌditos normales, ofrecieron una imagen de rapiñeros que el gobierno no ha podido contrarrestar.
En ese tiempo blanco explotoÌ la pompa de jaboÌn de la expectativa. La sociedad advirtioÌ por primera vez en forma extendida que el sacrificio que le pidieron no era para salir del pozo sino que el pozo era el destino que el modelo libertario le reserva a la gran mayoriÌa de los argentinos.
Cuando se rompe la ilusioÌn el carisma que teniÌa la transgresioÌn se revela como un insulto. Al tener obturada la salida por la voceriÌa, Milei ha bajado a la seudorealidad de sus mediadores incondicionales. Ha sido su as en la manga cuando quiso reforzar un mensaje.
En una entrevista en Televisión Pública quiso justificar los creÌditos vergonzosos del NacioÌn: “¿Por queÌ estaÌ mal, mataron a alguien con esos creÌditos? Y ademaÌs los creÌditos son el motor de la economiÌa.” Hablaba con los ojos desorbitados y moviendo las manitas. AgregoÌ que no cederiÌan en sus medidas de ajuste.
La imagen de Milei en las encuestas cayoÌ alrededor de veinte puntos desde las elecciones de octubre. Esa vez lo salvoÌ el presidente norteamericano, pero ahora Donald Trump sufre la misma caiÌda que su amigo y se anuncia un resultado adverso al gobierno en las elecciones de medio teÌrmino de los Estados Unidos.
La caiÌda de Milei en las encuestas no tuvo correlato en la visualizacioÌn de una alternativa opositora. Desde una parcialidad del oficialismo se intentoÌ instalar la figura de Patricia Bullrich. Y en el centro-centroderecha se asoma un Mauricio Macri muy limitado y alguna alianza de gobernadores encabezados por el cordobesismo con poca proyeccioÌn nacional.
En el espacio ampliado de UnioÌn por la Patria hay una interna intensa, aunque contenida, donde el que aparece a la cabeza es el gobernador bonaerense Axel Kicillof. TambieÌn se mostroÌ el sanjuanino Sergio Uñac. Y algunos plantean la candidatura de Cristina Kirchner. DifiÌcilmente ella sea la candidata, pero es indudable que tendraÌ una participacioÌn importante en su eleccioÌn.
La velocidad de la caiÌda del oficialismo y la lentitud del armado opositor crea un vaciÌo que puede ser llenado por otro aventurero. El, o la, candidata que surja tiene que ser creiÌble y transparente porque el escepticismo se mantiene en un nivel alto. El desafiÌo para el movimiento popular seraÌ recuperar al votante que se alejoÌ y a los nuevos. Durante la crisis del transporte colectivo el enojo fue tan fuerte que superoÌ al “todos son iguales”.
En ese clima es bueno cualquiera que desplace a los libertarios. Pero ese es un respaldo pasivo y para gobernar en este escenario se requiere el respaldo activo a un proyecto de paiÌs, porque habraÌ que salir del infierno, como deciÌa con acierto el expresidente NeÌstor Kirchner.
Fuente: Página 12