2026-04-04

OPINIÓN

Los basureros de la anticultura, para llevar agua a tu molino gastado

Parece bueno, pero está pensado para que salga mal.

Hay una forma moderna de hacer política que ya no consiste en gobernar ni en mejorar la vida de la gente, sino en simular que se proponen soluciones para que los problemas continúen y así tener un enemigo al cual culpar.

Es la política de la anticultura, la política del absurdo, la política del “parece bueno, pero está pensado para que salga mal”. Un ejemplo claro es el de los contenedores de basura controlados con cámaras de seguridad, para cazar brujas.

En ciudades donde la población tiene incorporada la cultura de separar residuos, respetar horarios y cuidar el espacio público, los contenedores funcionan. Pero pretender instalar contenedores en lugares donde la gente todavía saca la basura a cualquier hora, donde muchos rompen bolsas para buscar algo, donde otros tiran escombros, ramas o animales muertos, no es una solución: es fabricar un basural permanente.

Entonces la pregunta no es técnica, es política: ¿no se dan cuenta de esto los concejales que proponen esas medidas? Claro que se dan cuenta. No es ignorancia, es estrategia. Se sugieren medidas que suenan modernas, ecológicas y ordenadas, pero que en la práctica, sin educación previa ni campañas de concientización, van a fracasar. Y cuando fracasen, dirán: “¿Ven? La ciudad está sucia, la gestión del intendente Jofre no funciona”. Eso no es política pública, eso es política de sabotaje.

La cultura no se cambia por ordenanza. La cultura se construye con educación, con campañas, con escuelas, con medios de comunicación, con ejemplo y con años de trabajo. Primero se educa, después se implementa el sistema. Hacerlo al revés es garantizar el fracaso.

La verdadera política cultural no es poner contenedores, pintar murales o hacer festivales. La verdadera política cultural es lograr que la gente no tire basura en la calle, que respete el tránsito, que cuide los espacios públicos, que entienda que la ciudad es la casa de todos. Eso lleva años, no una sesión del Concejo Deliberante de Formosa Capital.

Lee también: Nuevas medidas para proteger el ambiente y los espacios públicos en la ciudad

Por eso, muchas veces, algunas propuestas que parecen muy positivas en realidad son profundamente anticulturales, porque no buscan mejorar la conducta social, sino generar conflicto, mostrar desorden y después culpar al otro, para que mi rejunte político saque ventaja.

Cuando la política deja de querer educar a la sociedad y empieza a querer usar los problemas sociales como herramienta política, porque las ideas constructivas no están, ya no estamos frente a dirigentes: estamos frente a operadores.

Y una ciudad no se construye con operadores políticos. Se construye con educación, cultura, responsabilidad social y políticas pensadas para la realidad de la gente, no para la próxima elección para la que falta más de un año. Para vos que sos un genio de las ideas, viva Perón carajo.

Autor: Roberto Verdún

Te puede interesar