2026-02-04

ECONOMÍA LOCAL

Harina de algarroba: producción comunitaria del oeste formoseño que suma familias

Más de tres mil familias participan en una cadena productiva que combina saberes tradicionales, articulación institucional y aporte social.

La producción de harina de algarroba en el oeste formoseño se consolidó con el paso de los años como una experiencia productiva que combina tradición, trabajo comunitario y aprovechamiento sustentable del monte nativo. La iniciativa se desarrolla en la localidad de El Potrillo, a través de la Asociación Perla Formoseña, y tiene como eje la recolección y procesamiento de la chaucha de algarrobo.

El proyecto comenzó de manera incipiente, impulsado por productores locales que vieron en el algarrobo no solo un recurso ancestral, sino también una oportunidad para generar ingresos y fortalecer la economía regional. Con el tiempo, la experiencia fue creciendo y hoy involucra a más de tres mil familias criollas y originarias dedicadas a la recolección de la fruta del monte.

Uno de los pilares del desarrollo fue el trabajo articulado con instituciones educativas de la zona, como los Institutos de Educación Superior de El Potrillo y El Chorro, además de establecimientos secundarios de Lote 8 y El Quebracho. Desde esos espacios se aportan conocimientos técnicos y acompañamiento en los procesos productivos, fortaleciendo el vínculo entre educación y territorio.

La iniciativa también cuenta con el acompañamiento de distintos organismos del Estado provincial, a través de áreas vinculadas a producción, desarrollo social, salud y economía. Ese respaldo se tradujo en asistencia técnica, apoyo logístico e inversiones en infraestructura, como maquinarias, instalaciones y sistemas de secado, que resultan claves para sostener la producción en una región con condiciones climáticas variables.

La elaboración de harina de algarroba no es constante y depende en gran medida de factores ambientales. Años de sequía o fuertes vientos afectan la cantidad de chaucha disponible. Aun así, en la última campaña se prevé la entrega de más de cuatro mil kilos de harina a la planta Nutrifor, donde el producto se integra a la cadena alimentaria provincial.

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Además del impacto económico, los productores destacan el valor ambiental del proyecto, ya que promueve el cuidado del algarrobo y desalienta la tala del monte nativo. El ingreso generado por la recolección incentiva la preservación del árbol y refuerza prácticas sostenibles en las comunidades rurales.

La harina de algarroba se caracteriza por su alto valor nutricional: aporta vitaminas del complejo B, minerales como calcio y zinc, y es apta para personas celíacas por no contener gluten. Su incorporación a distintos productos alimenticios la posiciona como una alternativa saludable y con identidad local, cuyo proceso productivo beneficia directamente a numerosas familias del oeste formoseño.

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