CLAMOR POR AGUA
La sequía golpea al oeste formoseño y amenaza la producción y la vida rural
El oeste formoseño atraviesa una de las sequías más severas de los últimos años. Desde agosto no se registran lluvias significativas y la falta de agua ya golpea con fuerza a los pobladores rurales, afectando la vida cotidiana, la producción ganadera y el funcionamiento de instituciones básicas como escuelas y centros de salud. Así lo explicó el periodista Anibal Palma, desde Ing. Juárez, en FM Espacios 92.5
"En parajes como El Mistolar, Pozo del Pato, Teniente Fraga, Ingeniero Paure, El Corralito, El Trébol, Misión Pozo Yacaré y Las Tres Marías, la asistencia depende casi exclusivamente de un camión cisterna que distribuye agua de manera gratuita a distintas zonas. El recorrido diario alcanza lugares ubicados a más de 60 kilómetros, en condiciones de caminos deteriorados y altas temperaturas que dificultan las tareas", expresó.
Vale relcalcar que, la falta de lluvias también provocó el agotamiento de las perforaciones y pozos tradicionales, que ya no logran extraer el líquido vital debido al descenso de las napas subterráneas. En muchos campos, el bombeo solo permite obtener agua por unos pocos días antes de que las reservas se agoten, lo que obliga a los productores a depender del reparto por camión o del traslado de agua comprada a alto costo.
El impacto alcanza tanto a los pequeños productores ganaderos como a las familias rurales. En numerosos casos, el agua disponible no alcanza ni para el consumo doméstico ni para los animales, y las prioridades se vuelven dramáticas: decidir entre conservar el agua para beber o destinarla al ganado.
En Ingeniero Juárez, "la escasez también se siente en los barrios más alejados, donde la presión del servicio disminuye y el suministro llega solo por breves lapsos. El canal que transporta agua del río Bermejo, potabilizada por el SPAP, alivia parcialmente la situación, pero no logra cubrir la creciente demanda".
"La sequía, además, redujo drásticamente la disponibilidad de pasturas, obligando a los productores a comprar rollos de alfalfa o alimento balanceado, con costos que resultan cada vez más difíciles de afrontar", agregó Palma.
Frente a este panorama, se reclama la ampliación del operativo de distribución de agua, la incorporación de más camiones y una asistencia integral desde los organismos provinciales para garantizar que el recurso llegue efectivamente a todos los parajes.
La prolongada ausencia de lluvias y las altas temperaturas que ya comienzan a sentirse anticipan un escenario aún más complejo. En el oeste formoseño, el agua que es cada vez más escasa, se convirtió en un bien esencial que define la subsistencia de las comunidades y la continuidad de la producción local.