2025-10-11

La sociedad estafada

Piel de oveja en campaña y lobo feroz cuando asumen

Opinión.

Estamos viviendo momentos insólitos, donde la política es una escena rayando la ridiculez, Situaciones que superan nuestra imaginación, y que, sin embargo, ocurren a la vista de Todos, ante una sociedad que asiste, anestesiada, impávida al vaciamiento sistemático de Nuestro país, el contrato Social que garantiza el sistema republicano, está roto.

Hablemos del veto, ese instrumento legal que todo Poder Ejecutivo puede esgrimir como acto de defensa ante la sanción de una ley que considere perjudicial para su gestión. Es parte del juego democrático: en una república bien constituida, el veto no es un capricho, sino un mecanismo de equilibrio. El presidente puede vetar, sí, pero ese veto vuelve al Congreso, donde están los representantes del pueblo. Allí, los dos tercios del Parlamento deciden si el veto tiene sustento o no. Si el Congreso lo rechaza, el Ejecutivo debe acatar. Así funciona la división de poderes: un poder controla al otro, ninguno se impone, y la ley prevalece.

Pero cuando un presidente decide desconocer ese mecanismo, cuando ignora la voluntad del Congreso y se autoproclama árbitro único del destino nacional, el peligro es enorme. Lo que se resquebraja no es solo un artículo de la Constitución: es la confianza en la república, en las instituciones, en la palabra empeñada.

La sociedad está siendo estafada. Nos obligan a votar bajo las reglas de un sistema republicano, pero nos gobierna alguien que se declara abiertamente autócrata. Se ríe del Congreso, desprecia el debate y actúa como si la ley fuese una sugerencia.

Y mientras tanto, las incongruencias del poder se multiplican. Vinieron a combatir la corrupción, pero están salpicados de sospechas; se presentaron como los enemigos de “la casta”, y hoy la casta vive y disfruta de los privilegios, de una clase empoderada, protegidos por los fueros que el sistema permite. Los mismos que prometieron transparencia conviven con el narcotráfico infiltrado en sus propias filas. Los mismos que gritaban “libertad” se aferran al poder con reflejos autoritarios. Esclavizando a las clases desprotegidas.

La república se diluye entre decretos, vetos y discursos de odio. Y nosotros, los ciudadanos, quedamos atrapados en una farsa institucional donde las reglas se cambian según necesidades personales, un congreso que también es un mercado a cielo abierto donde la mercancía ofrecida es la voluntad, que se compra y se vende al valor que la oferta y la demanda lo establezca.

La estafa es política, es moral y deshumanizada, esto es histórico, quedará en los anales de la memoria “cómo la crueldad se adueñó del poder”. Nos ofrecen una república y nos entregan un sistema autócrata y Unitario (Centralista).

“Ningún poder humano tiene derecho a quebrantar la voluntad de un pueblo libre.”

Thomas Jefferson (3.er Presidente de Estados Unidos)

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