CRISIS LIBERTARIA
Diego Santilli reemplaza a Espert y el Gobierno enfrenta un dilema millonario
La caída de José Luis Espert como candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires dejó al oficialismo ante un laberinto. El escándalo que lo vincula con el empresario Federico “Fred” Machado, investigado por narcotráfico y lavado de dinero, arrastró por completo su campaña y obligó al presidente Javier Milei a mover fichas.
La Casa Rosada eligió a Diego Santilli para ocupar el primer lugar de la lista de La Libertad Avanza. El dirigente, exvicejefe de Gobierno porteño y figura del PRO, representa lo que Milei suele llamar “la casta”, pero también el perfil profesional que el oficialismo necesita para afrontar una elección atravesada por la crisis y el descrédito.
La decisión no está exenta de controversia. Según la Ley 27.412 de Paridad de Género, el reemplazo de un candidato que renuncia debe hacerse por una persona “del mismo género que le sigue en la lista”. En la nómina, después de Espert figura Karen Reichardt, exvedette y conductora televisiva sin experiencia política.
La interpretación del artículo 7 del decreto reglamentario divide aguas. Algunos juristas sostienen que esa norma busca preservar la representación femenina y que, en este caso, debería asumir Reichardt.
El Gobierno, en cambio, alega que el texto permite el reemplazo por otro varón, habilitando la candidatura de Santilli. La definición final recaerá en el juez electoral de La Plata, Alejo Ramos Padilla, y podría escalar hasta la Cámara Nacional Electoral.
El dilema no es solo político ni jurídico: también económico. Si prospera la candidatura de Santilli, el Gobierno deberá reimprimir todas las boletas únicas con su nombre y foto, una operación estimada en 12 millones de dólares. Funcionarios de la Dirección Nacional Electoral advierten que el proceso podría demorar más de lo previsto y poner en riesgo los plazos de distribución en la provincia.
Mientras tanto, Espert enfrenta nuevas denuncias en Comodoro Py por los vuelos compartidos con Machado y por presunto lavado de dinero. En este escenario, Milei intenta cerrar filas con un candidato que le dé previsibilidad a una campaña marcada por el desconcierto.
Paradójicamente, el Gobierno que se construyó sobre el rechazo a la “casta” y a las políticas de género termina recurriendo a ambas para sobrevivir a su primer terremoto electoral.