Opinión
El ausentismo, ese candidato inesperado que desplazó al oficialismo
En la última elección bonaerense, los titulares celebraron al peronismo unido como gran vencedor con su 47%. Hubo bombos, cánticos y abrazos de compromiso y no tanto de convicción. La Libertad Avanza, por su parte, terminó en un incómodo tercer lugar con el 34%. Y lo peor: desplazado por el ausentismo, que trepó al 37%. Sí, más ciudadanos prefirieron quedarse en casa, más de cinco millones de personas han demostrado una fuerte apatía por la política.
Recordemos que Milei es producto del hartazgo de la gente y ahora podríamos razonar así, el gobierno nacional con su motosierra a los más vulnerables, gestionó con mucha crueldad sin importar reprimir con violencia inusitada a los más débiles con una desproporción de fuerzas nunca vista.
¿La gente votó a favor o en contra? Gran dilema que nos deja el análisis político tras las elecciones en el distrito más grande y que concentra la mayor cantidad de electores del país … Sin dudas fue un plebiscito y un llamado de atención para el presidente Javier Milei. ¿Primó la decepción, la Bronca y el enojo a la clase política que no le puso frenos a una gestión en contra de los intereses del pueblo?
El análisis matemático es frío, implacable. Pero no alcanza para explicar por qué tanta gente decidió que la política ya no los representa. Porque esa gran masa que no fue a votar no está de vacaciones, ni indiferente: está harta. Harta de discursos huecos, promesas recicladas y dirigentes que hablan de “pueblo” desde oficinas alfombradas.
Y ahí está la paradoja: la gente votó, incluso cuando no votó. Eligió la abstención como un gesto de rechazo, casi como un insulto silencioso a toda la clase política. El gran ganador no fue un partido ni un candidato, fue la desazón y la bronca.
“Cuando la desesperanza se hace carne en un sistema democrático es porque están agotados los argumentos y proyectos políticos”