CIENCIA EN CRISIS
Científicos venden yerba para sostener laboratorio tras recortes de Milei
Mientras continúa en la Ciudad de Buenos Aires un acampe frente al edificio del Conicet y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, amenaza con vetar la Ley de Financiamiento Universitario, tres científicos cordobeses encontraron una manera inusual de enfrentar el ajuste: vender yerba mate a 5.000 pesos el kilo.
Manuel Otero, Rodrigo Ponzio y Lucía Reviglio, doctores en física y docentes de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), idearon la campaña “Mate a con-ciencia” para solventar los costos de insumos que deberían ser provistos por el Estado. El objetivo es reactivar el laboratorio de rayos x del Departamento de Física, cuyos equipos —entregados en 2022 por el programa federal Equipar Ciencia— permanecen sin uso por la falta de recursos.
“El Estado no nos da la plata que necesitamos para mantener los equipos en funcionamiento”, denunció Otero, quien recordó que las máquinas tienen aplicaciones tanto para la universidad como para empresas que solicitan el servicio. “Lo hacemos a pulmón y con ayuda de gente que colabora como puede”, agregó.
Ponzio, además, es uno de los afectados por el congelamiento de ingresos en el Conicet: ganó un concurso para el cargo de Carrera Profesional y Técnico de Apoyo (CPA), pero su alta fue frenada por el titular del organismo, Daniel Salamone, debido al recorte presupuestario. La última convocatoria de estos cargos se realizó en abril de 2023.
El programa Equipar Ciencia, que en la gestión anterior entregó 167 equipos a 60 instituciones, fue eliminado por la administración de Javier Milei y quedó bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete. Su financiamiento provenía de la Ley 27.614, que establecía un incremento progresivo de fondos para el sistema nacional de ciencia y tecnología.
Desde el miércoles, colectivos y gremios de la comunidad científica acampan frente al Polo Científico Tecnológico para exigir el fin de la paralización del sector, que lleva un año y medio sin nuevos ingresos a la carrera de investigador, sin becas y sin financiamiento para laboratorios y centros de investigación.
Fuente: Página 12