2025-08-06

FRUTAS TROPICALES

Cocina con raíz formoseña: frutas exóticas y sabores únicos

Nelson Beterette, nacido en Laguna Blanca, dejó los grandes centros gastronómicos para fusionar su cocina con la producción de frutas tropicales en el norte formoseño. Cultiva mamón, maracuyá, mango y más, y lleva sus sabores al Mercado Central.

En tiempos de crisis, la creatividad y el arraigo pueden ser la receta del éxito. Nelson Osvaldo Beterette, chef formoseño de 48 años nacido en Laguna Blanca, decidió volver a sus raíces agropecuarias para transformar su cocina en un verdadero laboratorio de sabores tropicales.

Radicado en Laguna Naineck junto a su pareja Roxana Gómez, obstetra e hija de agricultores, Beterette fusionó su pasión por la gastronomía con la producción de frutas poco comunes en el mercado local. “Arranqué con dos hectáreas que me cedieron mis suegros y terminé cultivando más de lo que cocino”, reconoce entre risas.

Con semillas certificadas importadas desde el Caribe, se convirtió en pionero en Formosa en el cultivo de mamón Passion Red, una variedad premium de pulpa roja que ya se abre camino en el Mercado Central de Buenos Aires. “Antes entraba mamón de Paraguay y Brasil, pero costaba carísimo. Así que decidimos producirlo acá y nos fue excelente”, afirma.

En su finca, también crecen mangos, paltas, bananas, ananá, guayabas, lichis y hasta jackfruit. Cada fruta es procesada en una pequeña sala de elaboración que montó junto a su esposa, donde producen mermeladas, pulpas, licores y dulces bajo la marca Cupido, con control de calidad de la Universidad Nacional de Formosa.

“Queremos invertir en equipamiento como una batidora de temperatura y una cámara de frío para mejorar la conservación de la fruta”, cuenta el emprendedor, mientras detalla que también venden huevos, miel y productos frescos en ferias provinciales con apoyo logístico del Estado.

Su restaurante, ubicado en la Avenida Labrador, sigue abriendo los fines de semana con el mismo espíritu regional: platos gourmet basados en recetas tradicionales como la sopa paraguaya, la chipa guasú y el boríborí, combinados con el toque exótico de sus propias frutas.

Nelson no duda: “Esto no es solo una vuelta al campo, es una manera de hacer patria desde el sabor. La tierra formoseña tiene mucho para dar y nosotros solo estamos empezando”.

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