RECLAMO SINDICAL
El Colorado: ATE denuncia salarios bajos, miedo sindical y ahorro millonario municipal
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) puso en evidencia la cruda realidad que atraviesan muchos empleados municipales en Formosa. Según denunció Carlos Villasanti, secretario general del gremio, en la localidad de El Colorado “los trabajadores tienen tanto miedo que ni siquiera se animan a afiliarse”. Esta falta de organización, alertó, permite que el intendente Mario Brignole maneje el personal municipal sin controles, a pesar de que la comuna recibe una coparticipación superior a la de municipios vecinos como Villafañe, que, siendo de menor categoría, paga mejores sueldos.
Para Villasanti, la situación configura una forma de “violencia laboral institucionalizada”. “El intendente se da el lujo de decir que tiene cuatro coparticipaciones ahorradas a plazo fijo, mientras sus empleados cobran sueldos miserables. Es inaceptable”, cuestionó.
Frente a este escenario, ATE decidió cambiar de táctica. En lugar de insistir en un reparto más equitativo de fondos, plantea que se garantice por ley un salario mínimo municipal a nivel nacional, financiado con recursos que no puedan ser desviados. “La coparticipación sola no asegura nada si no hay voluntad política. Queremos que Nación y Provincia destinen fondos directos y exclusivos para sueldos”, afirmó.
El referente gremial subrayó que la precariedad laboral es un problema estructural que afecta a gran parte de los municipios formoseños. “Cuando asumí sólo teníamos afiliados en cuatro comunas, hoy llegamos a 22. Eso demuestra que el miedo se está rompiendo y la gente empieza a reclamar lo que le corresponde”, enfatizó.
Sin embargo, persisten casos críticos: “Hay lugares donde ni siquiera se pagó el aguinaldo, como en el Concejo Deliberante de Misión Tacaaglé. Ayer tuvimos que pedir asistencia financiera urgente a la Provincia porque ni ese 2% que retiene el Ministerio de Gobierno alcanza”.
A esto se suma la situación de miles de jornalizados que cumplen funciones idénticas a las de un trabajador en planta permanente pero siguen sin estabilidad. “No hablamos de plata: hablamos de decisión política. Estos compañeros ya aportan, tienen obra social, hacen todo igual, pero cada fin de año viven rezando para que les renueven el contrato”, lamentó Villasanti.
ATE ya prepara nuevas medidas de presión para exigir una recomposición salarial inmediata y un piso salarial digno. “El salario de julio fue el primero en meses que se cobró sin aumento. Lo poco que entró con el aguinaldo se fue en deudas, luz y tarjetas. Hoy nadie llega a cubrir la canasta básica”, advirtió.
Para cerrar, remarcó que la lucha trasciende lo local: “Queremos un salario mínimo municipal que se respete en todo el país. No puede ser que en pleno siglo XXI sigamos teniendo trabajadores viviendo con miedo, precarizados y sometidos al capricho de un intendente”.