2025-06-13

El Legado Indeleble de la Palabra Escrita

Escribir para existir: Celebración del alma formoseña

“Día del Escritor", en homenaje al nacimiento de Leopoldo Lugones (1874-1938), poeta, cuentista, ensayista y novelista argentino.

Cada 13 de junio, celebramos el Día del Escritor, una fecha que nos invita a detenernos y reflexionar sobre la profunda trascendencia de la escritura. En un mundo que a menudo privilegia la inmediatez y lo efímero, la escritura se erige como un faro de permanencia, un puente entre el pasado, el presente y el futuro.

El escritor, no solo encadena palabras, sino que, da forma a lo invisible: a los sueños, a los propósitos, a las verdades que no se animan a gritarse en voz alta.

La escritura es mucho más que la mera transcripción de ideas; es la materialización del pensamiento, el anclaje de la memoria y la Fuerza de la identidad. A través de ella, podemos explorar mundos internos, comprender la complejidad de las emociones y dar forma a realidades que, de otro modo, permanecerían inadvertidos.

Es un acto de creación y de introspección, un diálogo constante con nosotros mismos y con el universo. Escribir es un acto de coraje, de amor por lo propio, y también un gesto de rebeldía ante el olvido.

En Formosa, nuestra tierra de veranos interminables y noches sofocantes, la escritura florece como el monte después de la lluvia. Hay quienes narran los mitos que aún respiran en las orillas de nuestros montes y ríos, hay quienes cuentan las leyendas que duermen bajo el cobijo de la espesura, y hay quienes, sin más brújula que su corazón, exploran el lenguaje y la idiosincrasia de los nativos que son parte inalienable de nuestra cultura.

Los escritores formoseños son guardianes de la identidad, sembradores de historias que nos recuerdan quiénes somos. En sus obras vive la memoria de los pueblos originarios, la fuerza de lo popular, el crisol de voces que somos como provincia.

Y cómo no destacar a las nuevas generaciones, jóvenes escritores que irrumpen con fuerza, que se atreven a romper moldes, que no temen explorar y fragmentar estructuras, apelan a lo inesperado. El futuro de la palabra se abre paso con ímpetu y frescura.

Quizás el valor más profundo de la escritura radica en su capacidad para dejar registros de nuestras experiencias. Somos seres con historias, y cada vida es el reflejo de, aprendizajes, alegrías y desafíos. Al escribir nuestras vivencias, no solo las organizamos y las procesamos, sino que también las inmortalizamos.

Gracias a la escritura heredada, podemos entender mejor de dónde venimos, cómo evolucionaron las sociedades y qué batallas se libraron. Celebrar el Día del Escritor es, entonces, reconocer el valor de la palabra como símbolo cultural, como herramienta de transformación y como expresión viva de nuestras idiosincrasias.

En la era digital, la inmediatez de las redes sociales y los mensajes fugaces puede hacernos olvidar el poder de la permanencia. Sin embargo, es precisamente en este contexto que la escritura cobra una relevancia aún mayor.

Lo relevante del acto de escribir, es dejar una huella, de construir un legado. Porque cada palabra escrita es una semilla sembrada, un testimonio que perdurará más allá de nosotros mismos, enriqueciendo el presente y guiando el futuro.

"Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído."

Jorge Luis Borges

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