2025-06-12

Crece la tensión en el Garrahan tras ausencia del Gobierno en audiencia

El reclamo de trabajadores del Hospital Garrahan se profundiza luego del fracaso de la última audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo. Claudio Báez, delegado de ATE y administrativo del área de Registros Médicos, denunció el vaciamiento institucional, la falta de respuestas y una política sanitaria que agrava el deterioro del sistema.

La crisis en el Hospital Garrahan no da tregua. Tras semanas de movilización en reclamo por mejoras salariales y condiciones de trabajo, la última audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo fracasó por la inasistencia del Gobierno y la Dirección del hospital, lo que agudizó el malestar entre los trabajadores. “Nos dejaron plantados”, denunció Claudio Báez, delegado de ATE y trabajador del área de Registros Médicos, en diálogo con La Otra Mirada.

Según Báez, durante la jornada del martes “trabajadores de planta, residentes y becarios marcharon al Ministerio de Trabajo esperando respuestas del Consejo de Administración y del Ministerio de Salud. Nadie se presentó ni avisó que no asistirían. En plena espera, nos enteramos de que la presidenta del Consejo, Soraya El Kik, renunció por problemas de salud”. Para el delegado, la dimisión refleja la incapacidad de las autoridades para afrontar el conflicto: “No tuvo herramientas para manejar esta situación”.

Desde el Gobierno y parte de la dirección se acusó a los trabajadores de “violar derechos de los pacientes” y de haber “roto la mesa de diálogo”. Báez rechazó estas afirmaciones: “Las medidas de fuerza se mantienen porque no hubo nunca una propuesta real. En la única reunión previa, los enviados del hospital no tenían capacidad de decisión ni propuestas concretas”.

El delegado también denunció las condiciones actuales que afectan la atención de los pacientes, más allá de los paros:

“Los retrasos en turnos, la falta de programación adecuada y el no permitir reprogramar turnos cancelados durante las huelgas son parte de una política deliberada que perjudica al paciente. Nos impiden avisar cuándo hay paro, y eso hace que el paciente llegue al hospital sin saber que su turno fue suspendido”.

 

Reclamos en pie, cabeza en alto


De cara a lo que viene, Báez anticipó que los trabajadores realizarán una asamblea para definir nuevas acciones: “Hoy a las 13 horas nos reunimos para proponer medidas. La mayoría piensa en una nueva acción la semana que viene, probablemente el miércoles. No queremos perjudicar a pacientes afectados por los feriados, pero necesitamos respuestas. Si no llegan, esto va a recrudecer”.

Asimismo, se refirió al clima interno que vive el hospital: “Hay personal asistencial, logístico y profesional que ya está buscando otros trabajos. Por primera vez en la historia, este Consejo no permite reprogramar pacientes en días de paro. Es una política de castigo al trabajador y desgaste hacia la comunidad”.

Consultado sobre las amenazas de descuentos y despidos lanzadas desde el Gobierno, Báez expresó:

“Las vivimos como una extorsión. Organizamos una comisión para recaudar fondos y poder ayudar a compañeros jefes de familia. Si a alguien le descuentan cuatro días, con un sueldo de 700 mil pesos y una familia que sostener, se vuelve insostenible”.

Pese al desgaste, la organización se mantiene firme: “El personal del Garrahan está acostumbrado a trabajar bajo presión. La unión de la conducción intermedia, los jefes de servicio y los trabajadores es lo que nos sostiene frente al abandono del Consejo y del Ministerio de Salud”.

 

Ataques desde el Estado


Báez criticó duramente el tono y el contenido de los mensajes oficiales: “Nos amenazan desde cuentas institucionales. Lo que pasó en el Hospital Posadas, donde echaron a 150 personas sin dar nombres, diciendo que no trabajaban, es muy grave. En el Garrahan ya dijeron que había ñoquis. Todo eso es parte de una campaña de desprestigio”.

Finalmente, el delegado remarcó que el apoyo social sigue siendo clave: “Ayer, en la marcha, hubo muchos pacientes acompañándonos. Saben que estamos del mismo lado, peleando por un hospital público de calidad. Porque con estas políticas, lo que se pierde no es un paro: es el sistema de salud mismo”.

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