OPINIÓN
La adicción: un problema de todos
La adicción es un flagelo que golpea a nuestra sociedad con una fuerza devastadora, arrastrando a jóvenes y adultos por igual a un abismo del que es difícil salir. Los jóvenes tienen acceso libre al consumo de alcohol, drogas, tabaco y fármacos, lo que genera una preocupación general, convirtiéndose en un problema estructural que carcome los cimientos del futuro.
La contradicción del Estado en el manejo de esta problemática es alarmante. Paradójicamente, se advierte sobre los peligros que ocasiona a la salud el cigarrillo, se realizan campañas fuertes para desalentar el consumo de tabaco y se autoriza su venta, se restringe el horario de expendio de alcohol, pero en los espacios de entretenimiento nocturno fluye sin control hasta altas horas de la madrugada.
Se condena el consumo de drogas, pero la prevención sigue siendo insuficiente y las instituciones encargadas de la rehabilitación enfrentan trabas burocráticas que dificultan el acceso a tratamientos efectivos.
Más allá de la criminalización de quienes distribuyen estas sustancias, es urgente una mirada integral que contemple la rehabilitación y la reinserción de los adictos en la sociedad. Se habla de combatir el narcotráfico, pero sin una estrategia sólida que disminuya la demanda, la oferta seguirá proliferando. Es fundamental que el Estado, en conjunto con la sociedad, aborde esta problemática con políticas públicas eficaces y programas de prevención desde la educación primaria.
Se ha convertido en práctica común culpar a las familias, pero los jóvenes conviven con un entorno inevitable donde el acceso a las drogas es cada vez más fácil y precoz. La sociedad, en su conjunto, debe asumir su responsabilidad en este problema y dejar de ver la adicción como un tema tabú. Es momento de abrir el debate, generar conciencia y exigir medidas concretas que protejan a las generaciones futuras del desastre que hoy presenciamos.
Asi como se impulsa la educación sexual en las escuelas, también, se debería potenciar charlas abiertas y tratar el consumo de drogas como un disparador de conductas irascibles, enfermedades y por sobre todo el accionar intrépido para cometer delitos cada vez más graves.
Hechos delictivos e inseguridad constantes tienen como protagonistas jóvenes que están bajo los efectos de estupefacientes que manejan su voluntad. Cada vez más precoces adictos cometen hechos aberrantes ya que las drogas le inhiben los sentimientos y la capacidad de sentir culpas.
La adicción un tema tabú que casi no se habla "No podemos seguir mirando hacia otro lado: la lucha contra la adicción comienza cuando dejamos de ignorarla."