2025-01-25

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"Dolarización: La Identidad Monetaria en Crisis”

El Banco Central ha implementado nuevas medidas que permiten exhibir precios en monedas extranjeras, como el dólar, y otorgan a los comerciantes la libertad de fijar cotizaciones según su criterio o de acuerdo con la modalidad de pago. Esta decisión marca un hito en el sistema económico, con implicancias tanto para el consumo como para la identidad monetaria nacional. Las transacciones en dólares se pueden realizar mediante pagos con tarjetas de débito, billeteras virtuales, transferencias bancarias y cobros en dólares en los comercios.

Por un lado, estas medidas podrían fomentar una mayor competencia en el mercado, ya que los comerciantes podrán ajustar sus precios y estrategias según las fluctuaciones del tipo de cambio y las necesidades del consumidor. En un contexto de inflación persistente y restricciones cambiarias, la posibilidad de operar en dólares podría ser vista como una herramienta pragmática para estimular la actividad económica y atraer a consumidores un poco mas cautelosos ante la incertidumbre.

Sin embargo, esta apertura también genera inquietudes profundas. La creciente dolarización de las transacciones comerciales representa un golpe directo a la ya debilitada identidad del peso como moneda nacional, mientras que el dólar se consolida como la unidad de referencia para el valor y la confianza económica. Esta situación refleja no solo la decadencia del peso, sino también la incapacidad del sistema económico y político para generar estabilidad y credibilidad. La unificación del tipo de cambio seria una medida acertada para clarificar el valor nominal de los bienes y servicios.

El impacto sobre el consumo, aunque potencialmente positivo en el corto plazo, también tiene matices complejos. La diversidad de precios y la necesidad de comparar conversiones podría crear confusión entre los consumidores, especialmente aquellos menos familiarizados con el manejo de monedas extranjeras. Además, la desigualdad económica podría profundizarse, ya que no todos los ciudadanos tienen acceso al dólar de manera equitativa.

Estas medidas también deben ser analizadas en un contexto más amplio, donde el consumo sigue reprimido debido a la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre política y la paralización total de la producción. Aunque la iniciativa busca abrir un espectro económico que anhela dinamismo, el trasfondo sigue siendo el mismo: un país atrapado en un círculo vicioso de crisis recurrentes que carece de soluciones estructurales.

En conclusión, mientras que las nuevas medidas del Banco Central podrían ofrecer un respiro temporal al mercado, también evidencian una realidad inquietante: la pérdida progresiva de nuestra identidad monetaria. En lugar de fortalecer al peso, estas decisiones refuerzan su condición de simple testimonio de una economía en declive. Argentina necesita soluciones de fondo, no parches que perpetúan la dependencia y la incertidumbre.

“La riqueza de una nación proviene del trabajo, generado por la producción”.

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