lunes 26 de octubre de 2026

MEMORIA Y JUSTICIA

Masacre de Margarita Belén: identificaron a un militante formoseño desaparecido en 1976

Tenia 26 años cuando fue asesinado el 13 de diciembre de 1976. El equipo Argentino de Antropología Forense identificó sus restos en noviembre de 2014, en el marco de la búsqueda de las victimas del terrorismo de Estado.

Los restos de Julio Andrés “Bocha” Pereyra, militante formoseño asesinado durante la última dictadura militar, fueron identificados luego en noviembre de 2014 por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Sus restos habían sido enterrados como NN en el cementerio de Empedrado, provincia de Corrientes. Pereyra fue una de las víctimas de la Masacre de Margarita Belén, ocurrida el 13 de diciembre de 1976 en Chaco.

La identificación fue informada por la Comisión Provincial por la Memoria del Chaco y permitió avanzar en la reconstrucción de la historia de uno de los tantos militantes perseguidos durante el terrorismo de Estado. Su caso permaneció durante 38 años atravesado por la búsqueda de verdad sobre los crímenes cometidos durante la dictadura.

Pereyra nació en Formosa el 20 de mayo de 1950 y tenía 26 años al momento de su asesinato. Según los registros históricos, había estudiado Ingeniería Civil en la Universidad Nacional del Nordeste, donde comenzó a desarrollar una militancia política vinculada al Integralismo y a la Juventud Universitaria Peronista (JUP).

Su detención se produjo el 2 de septiembre de 1976, cuando fue secuestrado en su casa de Formosa por integrantes de la Coordinación Federal. Tres días después fue detenido su compañero Ramón Lucio Díaz, quien también permaneció desaparecido. De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, Pereyra fue trasladado al Regimiento de Infantería de Monte 29 y posteriormente a la Brigada de Investigaciones de Resistencia, donde fue atado de pies y manos.

La información sobre su muerte llegó meses después. El 21 de enero de 1977, un familiar recibió una comunicación oficial firmada por el jefe del Grupo de Artillería N.º 7 de Resistencia, en la que se informaba que Pereyra se había fugado durante los sucesos de Margarita Belén. Sin embargo, las investigaciones posteriores permitieron reconstruir el destino de las víctimas y cuestionar la versión difundida por las fuerzas militares.

Además de su militancia política, quienes lo conocieron recordaron su compromiso con la comunidad y la actividad universitaria. Participaba en tareas vinculadas con la familia, los amigos y las campañas electorales, y mantenía una presencia activa en la Juventud Peronista.

Su historia forma parte de la memoria de los militantes perseguidos y asesinados durante la dictadura.

La identificación de sus restos en noviembre de 2014 representó un avance en el esclarecimiento de su destino y en la búsqueda de verdad para sus familiares. Su historia también vuelve a poner en primer plano a los formoseños víctimas del terrorismo de Estado y la importancia de continuar con las tareas de búsqueda e identificación de las personas desaparecidas.