jueves 15 de octubre de 2026

DURA REALIDAD

Formosa, entre las provincias más golpeadas por el hambre

La posibilidad de acceder a un trabajo formal no solo implica mejores ingresos, sino también protección social y una mayor estabilidad para sostener la alimentación de los hogares.
jueves 15 de octubre de 2026

El investigador de la Universidad Católica Argentina (UCA) y sociólogo Juan Ignacio Bonfiglio advirtió que la inseguridad alimentaria severa en Formosa alcanza el 18,77%, un indicador que refleja las dificultades de numerosos hogares para acceder de manera efectiva a los alimentos. En diálogo con “Formosa Mi Ciudad” de FM Espacios 92.5, explicó que esta problemática va más allá de los ingresos y la pobreza medida por los valores de una canasta básica.

El especialista señaló que la inseguridad alimentaria se mide a partir de situaciones concretas, como reducir las porciones de comida, saltear almuerzos o cenas e incluso experimentar hambre. De esta manera, el indicador permite identificar privaciones que no siempre quedan reflejadas en las estadísticas tradicionales sobre las condiciones de vida.

Menos proteínas y dietas de menor calidad nutricional

Por ello, Bonfiglio afirmó que las dificultades económicas también llevan a muchas familias a modificar sus hábitos de consumo y reemplazar determinados alimentos por otros más económicos. En ese sentido, advirtió que algunos hogares resignan proteínas y aumentan el consumo de hidratos de carbono para lograr que la comida alcance durante más tiempo.

El investigador aclaró que estas situaciones pueden derivar en dietas más pobres desde el punto de vista nutricional, incluso cuando las personas logran comer todos los días. Por eso, remarcó que el indicador de inseguridad alimentaria mide principalmente si los alimentos alcanzan o no para evitar el hambre, pero no contempla en profundidad la calidad ni la variedad de la dieta.

Consultado sobre el alcance de los programas de asistencia alimentaria, sostuvo que las transferencias y otras herramientas de ayuda pública pueden contribuir a reducir las carencias, aunque consideró que no resuelven por sí solas el problema de fondo.

Al respecto, identificó al empleo, los ingresos y la informalidad laboral entre los principales factores asociados a la inseguridad alimentaria. "La posibilidad de acceder a un trabajo formal no solo implica mejores ingresos, sino también protección social y una mayor estabilidad para sostener la alimentación de los hogares", agregó.

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Los factores estructurales detrás del riesgo alimentario

Al analizar la situación de Formosa en comparación con otras provincias del NEA y el NOA, Bonfiglio indicó que existen características estructurales compartidas con distritos como Chaco y Santiago del Estero. Entre ellas, mencionó las dificultades para generar empleo formal, el menor dinamismo productivo y las limitaciones para ampliar las oportunidades laborales.

También señaló que el componente rural puede influir en los niveles de riesgo alimentario, ya que varias de las jurisdicciones con mayor proporción de población rural presentan indicadores elevados. No obstante, dijo que sería necesario profundizar el análisis para determinar cuánto incide cada uno de estos factores en las distintas provincias.

Finalmente, el sociólogo planteó que la problemática requiere políticas públicas de largo plazo, con medidas que impacten directamente en el sistema productivo, la generación de empleo y las oportunidades laborales. En su visión, la asistencia resulta necesaria para atender las urgencias, pero la mejora sostenida de las condiciones de vida depende también de cambios estructurales que permitan a las familias contar con recursos económicos suficientes para garantizar su alimentación.